Es casi ridículo querer efectuar un análisis profundo sobre estos últimos días en los que el absurdo viene gobernando a las Bolsas y a partir de sus rectores más serios (un calificativo que cada vez se despinta más). Lo que pasó en el Norte excede toda mensura, se sabe que el miércoles todo se caía a pedazos y, que ayer, el Dow salía fresco a buscar 1,5 por ciento de repunte.
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Queda pendiente si fue rebote de los meramente técnicos, después de una gran baja, o si el susto mayor quedó superado y la «corrida» se pudo conjurar de inmediato. Lo cierto es que la desprolijidad trajo resaca sobre los demás, para ver en la víspera a un Bovespa cayendo otra vez, cuando otros subían, y especialmente a los «mervales» porteños haciendo su diciembre dentro de tanto lío.
No se salvaron del signo bajista del miércoles, pero pudieron resistir mejor, o bajar menos. Y ayer la recuperación general trajo mejor saldo para Buenos Aires. En el ir y venir infernal, sacó provecho el recinto porteño, con un Merval «classic» en aumento de 2% y 416 puntos máximo y cierre. Y más el «M.AR» nativo, sin españoles, que subió 3,2%: notable. Algunas, subiendo hasta 8%, Galicia; otras, cayendo 10%, Comercial: dos postales de la tómbola en que se han convertido los otrora mercados bursátiles serios.