21 de noviembre 2000 - 00:00

Demora el intercambio de refinerías y espendedoras entre Repsol y Petrobrás

Repsol-YPF y Petrobrás todavía no cerraron el contrato para el intercambio de activos y continúa el «due dilligence» para definir el valor de los bienes desde varios puntos de vista, incluido el ambiental, porque ninguna de las dos empresas quiere encontrarse después con problemas que la obliguen a reparaciones o indemnizaciones.

A fines de julio pasado, el grupo español y Petrobrás firmaron un memorándum de entendimiento según el cual Repsol entregará a la brasileña la Refinería Bahía Blanca y las estaciones de servicio de la red EG3. Por su parte, Petrobrás entregará 340 estaciones de servicio en el sur, sudeste y centro de Brasil, con ventas por 480 millones de litros de combustibles por año, 30 por ciento de la refinería Alberto Pasqualini ubicada en el estado de Rio Grande do Sul, y 10% del yacimiento Albacora Leste con reservas estimadas en 850 millones de barriles de crudo.

Definición

Pero tras la firma de ese acuerdo, las dos empresas entraron en el «due dilligence» para definir concretamente los activos, ya que en particular las estaciones en Brasil no estaban ubicadas y sólo está definido la cantidad de combustible que deben vender en conjunto.

Hace tres semanas, Ramón Blanco de Repsol anticipó que el «due dilligence» estaba a punto de terminar, pero hasta ahora nadie tiene certeza de cuándo se firmará el contrato definitivo, que después debe ser sometido a la aprobación de las autoridades de defensa de la competencia en ambos países.

Esto podría demorar el cumplimiento asumido por Repsol al comprar YPF de que antes del 31 de diciembre de este año se desprendería de una capacidad de refinación equivalente a 4% de la capacidad instalada total del mercado argentino, y de un número de estaciones de servicio que en su conjunto representen un volumen de ventas de naftas y gasoil, equivalentes al que correspondió a EG3 en 1998.

El acuerdo entre Repsol y el ex ministro Roque Fernández indica que «el incumplimiento autorizará su exigibilidad judicial por parte del Estado nacional, con los costos, daños y perjuicios que se determinen».

Memorándum

Pero en realidad es impensable que el gobierno lleve el tema a la Justicia cuando hay una operación en curso de concretarse, y no hay otras penalidades previstas en el compromiso firmado en julio de 1999.

Hasta ahora, la Secretaría de Defensa de la Competencia que está a cargo de Carlos Winograd, sólo recibió el memo-rándum de entendimiento firmado a fines de julio. Pero este documento no tiene validez legal, por lo cual no sirve para dictaminar sobre la opera-ción.

El presidente de Petrobrás, Phillipe Reichstul, se entrevistó hace unas semanas con Winograd en Buenos Aires y posteriormente se reunió en Brasil con la secretaria de Energía, Débora Giorgi. En ambos casos, el representante brasileño aseguró que la operación está en marcha, que faltan cerrar sólo detalles, pero también manifestó su preocupación porque las autoridades de defensa de la competencia en Brasil tienen tiempos más lentos que los argentinos.

Blanco de Repsol llegó a decir que en Brasil la autorización podría demorar hasta ocho meses en el mejor de los casos, aunque estas manifestaciones crean alguna duda porque siendo Petrobrás una empresa estatal, se entiende que sus representantes están en línea permanente con las distintas dependencias oficiales de su país.

Si el contrato no está listo antes del 31 de diciembre e incluso si está listo pero no se puede poner en marcha porque falta la autorización brasileña, se crearía una situación complicada para el gobierno argentino. En principio, debería fijar un nuevo plazo para que cumpla lo comprometido, pero en ningún caso podría ir a la Justicia por demoras en aprobaciones de otros gobiernos. Por eso, el Grupo Repsol no pare-ce demasiado preocupado por los tiempos que una empresa estatal como Petrobrás pone a las negociaciones.

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