Algunos pensaban que luego del apresurado movimiento para cubrir operaciones de venta en descubierto que se vio hacia el cierre del jueves, la rueda del viernes estaría lo suficientemente "limpia" como para quedar como la mejor de la semana. Efectivamente así fue. De hecho fue la primera de las últimas cinco que vio a los tres principales indicadores bursátiles terminar el día del lado ganador (irónicamente fue también la primera que vio al precio del petróleo en suba, al quedar el barril en u$s 61,84). Sin embargo, los ánimos de los inversores estuvieron lejos de ser alegres. Es que no sólo el Promedio Industrial apenas si alcanzó a recuperarse un ínfimo 0,05% a 10.292,31 puntos, sino que las dos últimas horas de operaciones evidenciaron un vacío de actividad poco común (con 1.600 millones de acciones operadas en el NYSE y magrísimos 1.400 millones en el NASDAQ, fue la rueda de menor actividad de las últimas diez). De hecho más que hablar de suba, de lo que se hablaba era que "la sangría se detuvo" (aunque nadie sabe por cuánto tiempo. Para entender el porqué de la falta de optimismo, hay que tomar en cuenta que en contra de lo que se esperaba el trimestre arrancó muy negativo, con el Dow perdiendo 2,6%, el S&P 500 2,7% y el NASDAQ 2,9%, lo que dejó mal colocados a muchos de los grandes inversores institucionales. Para peor es claro que siguen llegando fondos del exterior (el dólar trepó a 113,76 yenes y u$s 1,2126 por euro, en tanto la tasa de los treasuries a 10 años bajó a 4,358%), pero éstos no están interesados en participar de las ganancias de la Norteamérica corporativa.
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