Después de numerosas marchas y contramarchas, comenzará a regir desde hoy una baja de impuestos a los autos, pero sólo a los que cuestan más de $18.000. La medida -reducir 4% los impuestos internosservirá muy poco para reactivar el sector, que registra una caída de ventas de más de 40%, ya que impactará en menos de 10% de los modelos del mercado. Tampoco se sentirá en los precios.
Desde hoy comenzará a regir la baja de impuestos internos que dispuso el ex ministro José Luis Machinea el mismo día que presentó la renuncia. La medida alcanzará sólo a los vehículos de más de $ 15.000 (antes de impuestos). En este caso, se eliminará el gravamen de 4% vigente hasta ayer. En el caso de los vehículos con valores de más de $ 22.000 (también antes de impuestos) tendrán una reducción impositiva de 8% a 4%.
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De esta manera, sólo los autos con precio al público superior a $ 18.000 -que representan menos de 10% del mercado-serán beneficiados con la medida.
La medida, tal como lo había estipulado Machinea, iba a entrar en vigencia recién el 1 de abril pero el gobierno decidió adelantarla para evitar que la expectativa por parte de los consumidores frenara aun más las ventas. La aplicación de impuestos internos formó parte del «impuestazo» lanzado por el ex ministro a comienzos del año pasado.
Sin embargo, las automotrices adelantaron que esta medida no tendrá impacto en las ventas. Los empresarios explican que el segmento al que va dirigido -el de los autos más caros-es el menos influenciable a frenar decisiones de compra por una posible baja de precios. Además, aseguran que el impacto en los precios será mínimo porque en muchos casos el aumento de impuesto fue absorbido por las empresas. Incluso estiman que la nueva Política Automotriz Común (PAC) firmada con Brasil y que exige mayor integración de piezas nacionales podría hacer subir los precios. Por ese motivo, las automotrices seguirán reclamando a las nuevas autoridades una rebaja en la carga impositiva que llega hoy a 40% en el valor de un auto.
En ese sentido, el titular de ADEFA y de Fiat Cristiano Rattazzi, aseguró ayer que el acuerdo con Brasil estaría trabando las exportaciones argentinas. El problema es que el régimen común obliga a mantener una balanza equilibrada entre exportaciones e importaciones. Este mecanismo fue impulsado por la Argentina para evitar una supuesta avalancha de autos desde Brasil. Sin embargo, ahora, ante la fuerte recesión del mercado interno, las importaciones argentinas de vehículos brasileños están prácticamente paralizadas por lo que no permiten seguir exportando a Brasil -que se encuentra en un período de aumento de demanda-porque se desequilibraría la balanza.
«Estamos en un momento crítico y no sabemos si vamos a poder seguir exportando si no se modifica esta política», dijo ayer Rattazzi durante la presentación del nuevo Fiat Siena. La producción de este modelo está pensada para el mercado interno y para la exportación a América latina, especialmente Brasil.
Por otra parte, el director comercial de la marca italiana. José Soriano, señaló a este diario que desde el lunes pasado se percibe un mayor número de consultas en las concesionarias impulsada por el recambio del ministro.