9 de septiembre 2003 - 00:00

Desde Washington hubo señales positivas para la negociación

Durante toda la jornada de ayer, desde Washington llegaron varias señales positivas con respecto a la negociación del gobierno con el FMI. Mientras que el encargado del Departamento de Estado norteamericano, Roger Noriega, solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) que debe ser «flexible y razonable» con la Argentina, el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, aseguró que habrá novedades positivas sobre las negociaciones en «no más de 48 horas».

Durante toda la jornada de ayer, desde Washington llegaron varias señales positivas con respecto a la negociación del gobierno con el FMI. Mientras que el encargado del Departamento de Estado norteamericano, Roger Noriega, solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) que debe ser «flexible y razonable» con la Argentina, el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, aseguró que habrá novedades positivas sobre las negociaciones en «no más de 48 horas».

Noriega no ocultó que la administración de George W. Bush se muestra favorable a un acuerdo lo antes posible. «Está muy interesado» en que se cierren bien las negociaciones, dijo en relación con el presidente estadounidense. Además, observó que «éste es el momento para que el FMI sea flexible y razonable con la Argentina».

Un rato más tarde, tanto Noriega como el propio Bush tuvieron expresiones similares en sendos encuentros que mantuvieron con el embajador argentino en Washington, José Octavio Bordón.

Por su parte, Wolfensohn explicó en una charla con periodistas que «es necesario un acuerdo que dé a la Argentina espacio para el crecimiento económico».

El Banco Mundial es una institución especialmente sensible en la negociación, ya que un incumplimiento en los pagos al Fondo pone asimismo bajo riesgo el programa vigente con la institución y también los futuros desembolsos. En la misma situación está el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo presidente, Enrique Iglesias, también se manifiesta en forma permanente a favor de un rápido entendimiento entre el FMI y la Argentina.

El titular del BM no dudó en asegurar que el acuerdo se definiría «en las próximas 48 horas», advirtiendo a la Argentina de los riesgos de entrar en una nueva mora. Además, aseguró que el entendimiento implicaría también un plan para la reestructuración de la deuda pública, aunque no dio mayores detalles al respecto.

En realidad, se espera que los lineamientos generales de la renegociación de la deuda en default se conozcan recién el 23 de setiembre, durante la reunión anual del FMI y Banco Mundial.

Las distintas manifestaciones que hubo durante el día a favor de un acuerdo por parte del gobierno estadounidense y del BM reflejaron con exactitud qué fichas juega cada sector en las negociaciones con el FMI.
Mientras que estos dos sectores son ampliamente favorables a un acuerdo lo más rápido posible, el silencio de los países europeos durante toda la jornada reflejó, justamente, los reclamos que éstos vienen sosteniendo, particularmente en materia de tarifas y del escaso compromiso del gobierno por aceptar un superávit mayor que permita volver a pagarles a los pequeños bonistas del Viejo Continente.

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