29 de enero 2004 - 00:00

Después del boom de la soja, ahora el del maíz

La decisión de la Unión Europea de comenzar a admitir el ingreso de maíz transgénico podría hacer que se triplique en nuestro país la producción (actualmente de 15 millones de toneladas) y, consecuentemente, la exportación de ese grano. Los rendimientos del cereal en la Argentina no están demasiado lejos de los logrados en las naciones productoras líderes, lo que ubica al país como el tercer exportador del mundo. Ahora, con la aceptación de los europeos, podrían mejorarse aún más. Sin embargo, hay un riesgo: un aumento abrupto de la producción a raíz de la nueva política europea podría impactar en el mercado con una baja en el precio de esos granos.

Una decisión europea podría hacer triplicar la producción de maíz en la Argentina. La cosecha del cereal podría saltar a 45 millones de toneladas desde los estabilizados 15 millones actuales, generando un efecto multiplicador en todo el sector agrícola, como el que produjo la explosión de la soja en el país.

La Unión Europea dio el primer paso para aprobar las importaciones de maíz genéticamente modificado luego de una fuerte negativa frente a los granos transgénicos, que le valió una virulenta disputa con Estados Unidos, país líder en exportaciones de granos.

Precisamente Estados Unidos, con el apoyo de Canadá y de la Argentina, se presentó ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para quejarse ante la negativa europea de aprobar granos mejorados genéticamente.


En la Argentina, se encuentra retrasada la aprobación de este tipo de variedades, ya que como política de Estado se ha argumentado que su autorización perjudicaría las ventas argentinas de maíz (sólo fue aprobado una variedad contra insectos en el '99).


•Plazo

La Comisión Europea adoptóayer una propuesta mediante la cual autorizaría la importación de maíz dulce de la variedad denominada Bt-11 autoprotegidas contra insectos, a la vez que acordó también continuar el estudio para el evento llamado NK603, maíz tolerante a glifosato (conocido en el mundo agrícola como RR).

Los ministros de la Unión Europea tienen tres meses para considerar la propuesta que permitiría las importaciones del maíz Bt-11, que es comercializado por la empresa Syngenta mientras el maíz denominado NK 603, que ya aprobó los análisis de inocuidad alimentaria, es impulsado por la empresa Monsanto.

La ingeniería genética, que permite el cultivo de semillas con ciertas mejoras y resistencias a enfermedades, provoca el aumento en los rendimientos de los cultivos. Esto permitió que la difusión de la soja genéticamente modificada hiciera aumentar la producción, que en la campaña '90/'91-'92/'93 rondaba los 11 millones de toneladas, saltara a 25 millones en 2000/'01. El mismo shock de producción que provocó la difusión de las semillas híbridas de maíz a fines de los '60 o las de girasol en los '70. Antes, la mecanización o el uso de plaguicidas habían generado una mejora en los sistemas de producción. Se considera que la generalización del maíz modificado genéticamente podría provocar otra revolución en la producción local. Los rendimientos promedio de la Argentina (el tercer exportador mundial, con ingresos anuales por exportación que rondan los u$s 1.000 millones), se ubican en 5.600 kilos por hectárea, mientras que los países líderes fluctúan en 8.500/8.600 kilos por hectárea.

Según un trabajo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales Agrícolas (AACREA), «Alimento Argentinos», la genética o, en este caso, el mejoramiento científico«ha jugado un papel importante en los rendimientos. En el caso del maíz, mejores híbridos han permitido un crecimiento tan importante como el logrado en Estados Unidos».

Si bien durante la presente campaña la cosecha se ubicaría - clima mediante-en 12/12,5 millones de toneladas, por debajo de los promedios de los últimos siete años que rondó en 14 millones (por efecto de la « sojarización», es decir, la marginación que sufrió el cultivo en manos de la soja), la posibilidad de un crecimiento explosivo de la producción entusiasma por las perspectivas que plantea al país.
La producción actual cotiza en alrededor de u$s 1.400 millones y podría pasar a valuarse en u$s 4.000 millones, aunque un aumento generalizado en la producción local impactaría en el mercado mundial y llegaría acompañado, salvo algún accidente sanitario o climático, por baja de precios.

La buena nueva tuvo, en tanto, buena recepción en el mercado: «La aceptación por parte de los importadores y la producción de maíces resistentes al glifosato determinarán un marcado incremento en la producción, algo similar al boom de mediados de los '90, cuando la SAGPyA de entonces tuvo la inteligencia de aprobar la soja RR, con los resultados de incrementos productivos que hoy son tangibles», decía Ricardo Baccarín, de la corredora Panagrícola.

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