Después del boom de la soja, ahora el del maíz
La decisión de la Unión Europea de comenzar a admitir el ingreso de maíz transgénico podría hacer que se triplique en nuestro país la producción (actualmente de 15 millones de toneladas) y, consecuentemente, la exportación de ese grano. Los rendimientos del cereal en la Argentina no están demasiado lejos de los logrados en las naciones productoras líderes, lo que ubica al país como el tercer exportador del mundo. Ahora, con la aceptación de los europeos, podrían mejorarse aún más. Sin embargo, hay un riesgo: un aumento abrupto de la producción a raíz de la nueva política europea podría impactar en el mercado con una baja en el precio de esos granos.
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Precisamente Estados Unidos, con el apoyo de Canadá y de la Argentina, se presentó ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para quejarse ante la negativa europea de aprobar granos mejorados genéticamente.
En la Argentina, se encuentra retrasada la aprobación de este tipo de variedades, ya que como política de Estado se ha argumentado que su autorización perjudicaría las ventas argentinas de maíz (sólo fue aprobado una variedad contra insectos en el '99).
Según un trabajo de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales Agrícolas (AACREA), «Alimento Argentinos», la genética o, en este caso, el mejoramiento científico«ha jugado un papel importante en los rendimientos. En el caso del maíz, mejores híbridos han permitido un crecimiento tan importante como el logrado en Estados Unidos».
Si bien durante la presente campaña la cosecha se ubicaría - clima mediante-en 12/12,5 millones de toneladas, por debajo de los promedios de los últimos siete años que rondó en 14 millones (por efecto de la « sojarización», es decir, la marginación que sufrió el cultivo en manos de la soja), la posibilidad de un crecimiento explosivo de la producción entusiasma por las perspectivas que plantea al país. La producción actual cotiza en alrededor de u$s 1.400 millones y podría pasar a valuarse en u$s 4.000 millones, aunque un aumento generalizado en la producción local impactaría en el mercado mundial y llegaría acompañado, salvo algún accidente sanitario o climático, por baja de precios.
La buena nueva tuvo, en tanto, buena recepción en el mercado: «La aceptación por parte de los importadores y la producción de maíces resistentes al glifosato determinarán un marcado incremento en la producción, algo similar al boom de mediados de los '90, cuando la SAGPyA de entonces tuvo la inteligencia de aprobar la soja RR, con los resultados de incrementos productivos que hoy son tangibles», decía Ricardo Baccarín, de la corredora Panagrícola.




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