La saga de la venta de la BNL, tanto su casa central como de su sucursal argentina, no parece tener fin a la vista: ayer fracasó el intento del denominado «Contropatto» (los accionistas que se oponen a que la entidad italiana sea adquirida por el español BBVA) de sumar a sus filas a la aseguradora boloñesa Unipol. El «Contropatto», que encabeza el constructor Gaetano Caltagirone, tiene en su conjunto alrededor de 27% del capital de la Banca Nazionale del Lavoro, y no acepta la Oferta Pública de Adquisición (OPA) lanzada por el banco español, que tiene 14,7% de las acciones pero tiene la pimera minoría y el control, en alianza con el grupo Generali y el empresario de la moda Diego Della Valle.
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La OPA vence dentro de dos semanas, por lo que los constructores se reunieron ayer con ejecutivos de Unipol -que tiene 9,9% de la BNL- para tratar de alcanzar un acuerdo que permita lanzar una «contra-OPA». La idea era venderles sus acciones a Unipol, con lo que ésta superaría 30%; las reglas indican que todo accionista que tenga más de ese porcentaje está obligado a efectuar una oferta de compra al resto de los tenedores de acciones. No sucederá, al menos por ahora, porque según un comunicado difundido al término de la reunión, Unipol dijo que la misma «no llevó a la definición de ningún acuerdo. El objetivo del encuentro fue verificar la posibilidad de definir acuerdos relativos a las respectivas participaciones».
En tanto, a nivel local sigue sin definirse qué sucederá con la oferta presentada por el Banco Hipotecario SA. Como se recordará, esta entidad es manejada por el grupo IRSA, pero tiene como principal tenedor de acciones al Estado argentino; cuando IRSA hizo público el acuerdo de compra de la filial local alcanzado con la casa matriz, los representantes del gobierno en el directorio del BHSA se opusieron a la operación, y reclamaron como condición para aprobarla intervenir en el diseño del plan de negocios y además designar el gerente general.
• Plazo
Las conversaciones entre el Ministerio de Economía y el «management» del BHSA nunca cesaron, pero el mercado da por casi descontado que esa compra no se realizará. Sin embargo, un trascendido indica que las partes se habrían autoconcedido un plazo de alrededor de un mes para darle un corte definitivo a la cuestión. Cabe apuntar también que Francisco Macri es una especie de «tercero en discordia», ya que si bien no está dispuesto a pagar los casi u$s 250 millones que quieren los italianos por su banco, es un aliado natural de sus colegas constructores italianos, quienes le habían garantizado que -de quedarse ellos con la BNL- Macri sería designado operador de la sucursal argentina, que retendrían.
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