El Gobierno pagará deuda con reservas, si no puede usar los DEG del Fondo

Economía

Será el mensaje de Alberto Fernández y de Martín Guzmán, en diversos encuentros para avanzar en negociaciones con el Club de París y el Fondo Monetario Internacional.

Para el ministerio de Economía, el reclamo de utilizar los Derechos Especiales de Giro (DEG) para aplicar a políticas sociales y de apoyo económico como consecuencia de la segunda ola del covid, no alteraría sus planes para cumplir con los pagos de septiembre y, eventualmente diciembre, con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La interpretación de la cartera que maneja Martín Guzmán, es que si el Senado avanza en ese reclamo, y si finalmente al menos parte de los u$s4.354 millones se destinan exclusivamente para planes de apoyo en tiempos de pandemia; la estrategia será avanzar sobre las reservas del Banco Central para concretar los pagos de u$s1.800 millones.

Este será el mensaje que en conjunto le transmitirán Alberto Fernández y Martín Guzmán a todos los interlocutores con los que se reunirán la próxima semana en Europa, cuando ambos protagonicen con cartel compartido un viaje por Francia, Italia, España y Portugal. Los dos encuentros más importantes para discutir las negociaciones que el país mantiene con el FMI y el Club de París, serán la que mantendrá Alberto Fernández en la capital francesa con Emmanuel Macron, y la que en Roma sostendrá Guzmán con la directora del FMI Kristalina Georgieva. En ambas Fernández y Guzmán quieren confirmar la buena fe en las negociaciones, la voluntad de llegar a un acuerdo, y el compromiso de cumplir con lo pactado para que el Club de París acepte un “puente de tiempo” para no caer en default el 30 de julio.

Ese día vencerá el plazo extra de 60 días en el que la Argentina debe cumplir con el pago de unos u$s2.400 millones que deberían pagarse el 30 de mayo; y, de no mediar un acuerdo, Argentina caería en default. La intención de Guzmán es conseguir un “waiver” del Club, para lo que necesita un acuerdo político que sólo puede negociar Alberto Fernández; ya que se necesita el aval de los jefes de Estado de cada país acreedor del organismo financiero. Este exige a su vez un acuerdo previo con el FMI, lo que no será posible de conseguir hasta después de octubre, con lo que la negociación debe incluir el perdón a la Argentina por un período determinado de tiempo. Sólo con la aceptación de los integrantes del G-7 de la verdadera “buena fe” del país, este podría ser posible. Y sólo Alberto Fernández puede explicar esta situación. La hará ante Emmanuel Macron, donde deberá confirmar lo que en abril pasado Guzmán le explicó al ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, también en París. El tándem Macron-Le Maire es clave para convencer al resto del Club, ya que por cuestiones de tradición su sede está en París y el presidente francés y su ministro de Economía son los máximos responsables.

Una de las misiones de Alberto Fernández y Guzmán en el encuentro de la próxima semana, es garantizar que los pagos al FMI de aquí a fin de año se concretarán; como muestra de esa “buena fe” que piden los acreedores. Y que no habría problemas en ejecutarlos sin contar con los DEG.

Según los números de Guzmán, siguiendo de cerca lo que produce en estos tiempos de vacas semigordas en cuanto a la oferta de divisas, hacia septiembre no habría problemas de utilizar dinero depositados en la entidad que maneja Miguel Pesce para cumplir con el primer pago del año al organismo que maneja Kristalina Georgieva. Para que esto ocurra, la decisión deberá ser política y tomada personalmente por Alberto Fernández; y explicada al centro del Gobierno como una necesidad para sostener las negociaciones con el organismo internacional a flote; para luego superar el límite temporal de las elecciones legislativas de octubre. Según Economía, perder esos u$s1.800 millones de reservas, no provocaría que se resientan; ya que los niveles de respaldo estarían para esos tiempos lo suficientemente estables como para no provocar malentendidos cambiarios.

La reflexión macroeconómica de parte del Ejecutivo para calmar las preocupaciones sobre los avances del legislativo oficial sobre las DEG; es simple. El dinero es fungible. Y si no se pueden utilizar los fondos de los derechos de giro aportados por el FMI para garantizar los cumplimientos, habrá otros dólares que podrán aplicarse. Se recuerda incluso un mensaje que envió el propio Guzmán sobre el tema. El ministro siempre aclaró que cuando hablaba de los pagos al FMI con dinero de los DEG, se refería a una cuestión contable. Guzmán sabe más que nadie que el Fondo otorgará ese dinero para aplicar a la lucha contra el covid, y que los técnicos del organismo fiscalizarán que los dólares lleguen al destino adecuado. Lo dejó explícito el propio número dos del FMI, Seiji Okamoto, cuando lanzó en abril pasado el plan de los u$u650.000 millones de ampliación y aplicación de los DEG; durante la Asamblea Anual Conjunta de primavera del FMI y el Banco Mundial. El exhombre de Donald Trump fue el encargado de explicar que los DEG “se deben destinar a adecuar las reservas de los países socios del organismo, no para suplantar programas específicos de crédito en apoyo de reformas estructurales. Tampoco para evitar una necesaria reestructuración de deuda que tengan los países con acreedores privados”.

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