Guzmán afirma que habrá, rápido, un 50% de aceptación, y que llegará al 66%

Economía

Se apuesta a lograr el consenso de los bonistas que lidera Fintech, y a convencer en los próximos días a los tenedores de deuda surgida del canje 2005. También a dividir al grupo de BlackRock.

Martín Guzmán le aseguró a Alberto Fernández este fin de semana que la aceptación a su flamante oferta de reestructuración de títulos públicos emitidos bajo legislación internacional, logrará una aceptación rápida del 50% del total de acreedores. Y que para el final del plazo fijado para el 4 de agosto superará el 60%, acercándose al 66% mágico que debe conseguirse para que el proceso sea considerado exitoso. Cualquier porcentaje inferior será insuficiente. Para lograr estas metas el ministro de Economía le expuso al jefe de Estado una estrategia concreta: buscará cerrar rápidamente un acuerdo con el Comité de Acreedores de la Argentina donde se anotan Fintech, Gramercy y Greylock; lo que llevará la aceptación al 40%.

Luego intentará concentrar los esfuerzos en que el complicado Grupo de Bonistas del Canje, con deuda emitida durante los gobiernos kirchneristas, acepten la propuesta; algo que, afirma es posible según la información que llegó durante el fin de semana a Buenos Aires. Finalmente, se esperará que muchos inversores particulares que no están representados por ninguno de los tres grupos comiencen a aceptar la idea de ganar más ahora y no esperar un largo juicio en los tribunales de Nueva York; para reforzar el porcentaje final.

Sabe el Gobierno que siempre tendrá fuera del acuerdo, al menos en las primeras largas semana de iniciado el proceso de adhesión; al Ad Hoc de BlackRock, Liberty, Ashmore y Autonomy Capital; quienes están más cerca de pedir audiencia en la corte de Loretta Preska que se seguir dialogando. Este grupo asegura detentar el 36% del total de deuda, con lo que Guzmán está obligado a partir la resistencia de los militantes del Ad Hoc para que su canje tenga éxito.

La fórmula que Guzmán piensa aplicar, tal como adelantó este diario, es una combinación de la cláusula de “reasignación” con la mayor ganancia potencial para los que primero ingresen en el proceso. Por la primera, Economía pueda formar mayorías en los títulos en los que hay aceptación mayor al 75%; dejando abierto el proceso para los bonos donde la aceptación es más baja. Por la segunda, los acreedores que primero ingresen, tendrán un bonus importante a partir del reconocimiento de los intereses no devengados hasta el 31 de julio de este año; más un plus de pago para el período 2021- 2023, coincidiendo con la actual gestión de Alberto Fernández. Combinando ambas cláusulas, los tenedores de deuda que primer ingresen tendrán un reconocimiento de Valor Presente Neto (VPN) de más del 53,5%; un porcentaje que incluso es superador a las referencias originales del Fondo Monetario Internacional (FMI); y casi simbióticas con los bonistas del Comité.

Según la idea oficial, los bonos emitidos durante el macrismo con vencimiento “corto” (entre 2030 y 2036), podrían ser los primeros en ingresar y en “cerrar mayorías”. Esta deuda está, en su mayor parte, en poder del grupo que acumula a Fintech, Gramercy y Greylock; y que, en su última propuesta presentada a mediados de junio, reclamaban un 54% de VPN. Alberto Fernández ya tiene la palabra personal de David Martínez, el titular del fondo Fintech y el líder del Comité; que todo el grupo aceptará la propuesta de Economía y que serán de los primeros en sumarse. El Presidente y Martínez hablaron vía teleconferencia el último fin de semana de junio, momento en que el mexicano lamentó las distancias que se habían presentado en la fallida tercer etapa de negociaciones; y se comprometió a volver a militar por el acuerdo. Al punto de recomendarle al Gobierno la contratación de un nuevo banco asesor con llegada internacional. Fue así que llegó a escena el UBS que elaboró rápidamente una propuesta nueva que mejoró la oficial, pero que también fracasó en el momento de intentar convencer a BlackRock y el resto del AdHoc. Sin embargo la gestión del banco europeo dejó un aporte a la historia de esta negociación: el UBS terminó de convencer a los argentinos que no era necesario la presentación de un bono que indexe por el PBI o exportaciones; y que la mejora debía concentrase en los reconocimientos de los intereses de este año y en un mayor nivel de liquidación de dinero hasta 2023.

Una vez terminado el ingreso del Comité, los cañones deberán concentrase en el Exchange Bonholders, donde dominan los tenedores de deuda emitida durante el macrismo. Según Guzmán, convencer a estos acreedores no debería ser una tarea difícil. Si bien la oferta oficial está a dos puntos de VPN, son los únicos a los que se le reconocen los derechos adquiridos en las colocaciones de deuda del 2005 y el 2010; especialmente en la posibilidad de concretar, si el país vuelve al default, juicios contra el país sin necesidad de mayorías especiales ni de esperar al final de la vida útil de los bonos. Este es el principal punto de conflicto con el AdHoc, que se mantuvo siempre firme en reclamar que no se le apliquen tampoco a ellos las cláusulas antibuitre con que se emitió toda la deuda desde el 2016 en adelante. Para Guzmán, el Exchange Bondholders de Monarchy Cyrius, entre otros, debería reconocer esta ventaja sobre el AdHoc. Esto, además del dinero extra que lograrán si son de los primeros en aceptar la propuesta del Gobierno.

La estrategia oficial tiene dos amenazas. La primera es que dentro de este grupo, habrá que cerrar el acuerdo con Daniel Hranitzky, exabogado de Paul Singer y hoy representante de los acreedores con deuda K. Hranitzky está en contacto permanente con su colega del AdHoc, Jennifer O’Neil; y, hasta aquí, mantuvo una posición dura con los negociadores argentinos. El segundo problema que tendrá Guzmán para convencer al Exchange Bondholders, es que este grupo tiene el tiempo a su favor; precisamente por no tener en sus bonos cláusulas antibuitre. Teóricamente, desde el viernes 31 de julio los tenedores de Discount podrían recurrir a los tribunales de Preska, al no haber recibido los pagos del bono correspondientes al vencimiento del pasado 30 de junio. Guzmán se juega a la buena fe de Hranitzky y compañía para que la rápida instancia judicial no se abra, casi un mes antes del cierre del proceso que se cerrará el 28 de agosto. Economía tendrá que ser muy persuasivo con este grupo de acreedores. Tendrá que lograr que todos entren en el canje para poder tener fuerza de choque para la última etapa de la estrategia oficial: convencer a alguna parte del AdHoc para que se sumen a la propuesta, para que esta tenga éxito.

La foto de hoy muestra que esta alternativa es difícil. La única diferencia que hay en estos días entre BlackRock, Fidelity, S o Autonomy Capital, es quién habla peor de la Argentina.

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