Inflación: los inversores parecen no confiar en las expectativas positivas del REM

Economía

¿Será que unos subestiman lo que viene u otros sobreestiman el ajuste? Lo cierto es que las colocaciones del Tesoro reflejan qué interesa.

El Gobierno hizo bastante buena letra fiscal y monetaria en los primeros meses del año. Claro que ahora viene el desafío electoral y todo lo que eso conlleva. Sin embargo, con lo visto hasta ahora gran parte de los analistas parecen confiar y proyectan un escenario más benigno en el cual el déficit primario podría no dispararse e incluso podría llegar a ser inferior al del Presupuesto. Sería un contexto menos desafiante que además se potenciaría de una menor asistencia del BCRA al Tesoro. Esto en parte se estaría reflejando en el perfil del financiamiento del Tesoro, o más bien en el sesgo de la demanda de los inversores.

¿Por qué? Ocurre que a diferencia de lo que muestra aparentemente la visión del sector privado, a través del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, los inversores parecen esperar que la inflación no amaine tanto como esperan los analistas. Según el último REM de mayo pasado, la inflación alcanzaría máximos en julio-agosto máximos por encima del 50% anual para luego comenzar a descender. Pero si uno se guiara por la toma de decisiones de los inversores, o sea, su preferencia revelada, observa que al mercado le interesa seguir apostando a las opciones ajustables por CER, es decir, a la inflación.

La deuda

Antes de asumir Alberto Fernández en noviembre del 2019 la deuda pública en pesos en manos del sector privado estaba casi equilibrada, un 49% estaba pactado en pesos y el 51% en títulos ajustables. Un año atrás esa composición ya mostró el interés del mercado, un 36% estaba en pesos nominales y el 64% en ajustables. Este mix en abril pasado pasó al 24% y 75% respectivamente (el 1% restante son Dollar Linked y Dólar). Si se bucea un poco más en la composición de la deuda en pesos del Tesoro, se ve que al advenimiento de Fernández un 43% estaba posicionado en títulos con CER mientras que el resto estaba en pesos sin ajuste, en una proporción de un 42% a tasa fija y un 15% a tasa variable.

Un año atrás, la tenencia en títulos con CER se elevó por encima del 55% mientras que a tasa fija había un 28% y el resto a tasa variable. De acuerdo al último dato oficial de la Secretaria de Finanzas, esa proporción pasó a casi 70% en títulos ajustables y el resto se reparte en un 22% a tasa fija y el resto a tasa variable. Cabe preguntarse entonces sí el mayor interés de los inversores por posicionarse en títulos públicos con CER no reverbera que desconfían del REM, o sea, lo que están haciendo al fin y al cabo es protegerse del riesgo de que el REM subestime la inflación futura. Este miércoles se conocerá el dato del IPC de mayo y será otro test sobre el REM y una señal para el mercado.

Algunos pueden subestimar lo que viene en materia inflacionaria, o quizás otros sobreestiman la dimensión de los desequilibrios en el corto plazo. Lo cierto es que mucho dependerá de cómo se comporte el fisco y el BCRA y también cómo será el financiamiento del Tesoro, donde la “ventanilla” del canje de Leliq por bonos del Tesoro aún no se abrió.

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