Lo que se dice en las mesas

Economía

¡No somos Caracas! Algunos ya cantan, "volver a la frontera" "¡Hasta el infinito y más allá!". Deuda al billón mensual. Parece que Fede dio cátedra de carry en el viejo continente.

Si había alguien que aún no conocía a Vicentin, la movida del Gobierno logró hacerlo tema nacional. No hubo videoconferencia ni Zoom ni encuentro virtual del que no se hiciera referencia al caso. En general se lo tomó como algo de fuego de artificio para distraer. Es más en una reunión virtual el ministro Kulfas fue, quizás, el más claro frente a empresarios explicando que no era una señal, sino algo excepcional, y si alguien creía en eso de la “Venezualización” no entendía nada. “No tenemos nada que ver con Venezuela, ni con la historia ni el presente”, les dijo para calmar los ánimos. En otro Zoom a un economistas argentino, con más de 12 años en Wall Street en un legendario banco europeo, le bastó con señalar que cuando se hablaba de emergentes había que entender que, por ejemplo, el 80% de las acciones son asiáticas y el resto son no asiáticas, donde Latinoamérica era menos del 50% de ese 20% donde Brasil y México lideraban y Argentina representaba apenas un 0,1%. “Eso es Argentina, 10 puntos básicos de emergentes. Jugamos en la “D””. El tema tomó vigor porque se teme que MSCI vuelva a la Argentina a la categoría de mercado fronterizo.

Jerome (Powell) se calzó el traje de “Buzz Lightyear”, el célebre astronauta de Toy Story, y casi al grito de “¡Hasta el infinito y más allá!” del coronavirus, prometió canilla libre ilimitada de liquidez: comprará activos por valor de u$s120.000 millones mensuales, como si fuera poco y tasa 0% por varios años (fin del 2022). Solo eso le bastó para llevar al Nasdaq a un nuevo máximo histórico por encima de 10.000 puntos. Desoyó críticas sobre los riesgos de seguir inflando una burbuja en Wall Street, que ayer cayó fuerte por datos de empleo y rebrote de Covid-19 en EE.UU. Y para que quedara clara su postura, dijo que no solo no estaban pensando en subir las tasas sino que ni siquiera pensando en pensar.

El nuevo menú son u$s80.000 millones al mes para compras de bonos del Tesoro y de otros u$s40.000 millones en valores respaldados por hipotecas. En total, u$s120.000 millones mensuales. Hubo otra señal que fue muy comentada entre los analistas, que ahora la Fed debate la posibilidad de controlar la curva de rendimiento de los bonos. Así que vayan preparándose para un futuro anuncio en este sentido, se advertía en Washington. Vale señalar que la tasa a 10 años repuntó en estas jornadas pero sigue en el 0,72%. Claro que hay una contracara de todo, más allá de los precios de Wall Street y es el aumento de la deuda. Un economista de un banco de inversión recordaba que a EE.UU. le había tomado más de dos siglos acumular sus primeros billones de dólares en deuda federal, un número que se superó por primera vez en el cuarto trimestre de 1981. Pero en los últimos casi 40 años hasta el 9 de junio pasado el Tesoro de EE.UU. registró una deuda total superior a los u$s26 billones (65 veces el tamaño de la economía argentina). Pero lo que lo sorprendió a este economista fue el reciente ritmo de aumento: la deuda total era de u$s23,5 billones el 23 de marzo, el día en que la Fed desató el “QE” ilimitado, lo que significa que en dos meses y medio, EE.UU. sumó u$s2,5 billones en deuda (6,2 PBI argentinos). Un lujo que solo EE.UU. y otros desarrollados se pueden dar. Sin embargo el dato clave es que EE.UU. marcó un nuevo récord en sumar los últimos billones de dólares en el menor tiempo registrado: en solo un mes (el 4 de mayo la deuda total era casi de u$s25 billones). Por eso algunos advierten que a la luz de los últimos anuncios, el helicóptero de Jerome, monetizará más que u$s80.000 millones en bonos del Tesoro cada mes. O sea, parece que un billón no será suficiente. ¿Inflación? parece que por ahora no inquieta.

Mientras tanto los bancos internacionales hacen de las suyas y como en los viejos tiempos de Federico Sturzenegger, vuelve un viejo conocido el “carry trade” para ganar dinero en la crisis. La moda arrancó con furia en Europa de la mano del helicóptero de Christine (Lagarde) que al mando del BCE sigue lanzando billetes a diestra y siniestra. Los bancos se ven ahora que no solo tienen recursos para contener la morosidad y evitar problemas de solvencia sino que también cuentan con un “truco” para amortiguar la caída de las ganancias por culpa de la crisis: el llamado “carry trade”, que básicamente consiste en tomar dinero prestado en el BCE e invertirlo en deuda pública. Si bien, en ambos casos las tasas son negativas hay una significativa diferencia que termina en los bolsillos de los banqueros. Por ejemplo, explica un operador francés que los llamados TLTRO (operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico, en español) permiten a los bancos financiarse a cuatro años a un tasa de interés de entre -100 puntos básicos (-1%) y -50 puntos básicos (-0,5%), en función del crédito que concedan a las pymes.

“El “carry trade” consiste en tomar ese dinero e invertirlo en un activo sin riesgo que dé un interés mayor (en este caso, ¡menos negativo!). Por ejemplo, en el caso de un bono español a 4 años que brinda una rentabilidad del -0,21%, los bancos ganan la diferencia entre el -0,5% o el -1% que les pagará el BCE por prestarles dinero (¡al tratarse de tasas negativas el que presta paga en vez de cobrar!) y el 0,21% que los bancos pagarán al Tesoro español por sus bonos. En la medida que se compren bonos de países más solventes como Alemania (que tienen rendimientos menos negativos) la ganancia será menor. Para la visión argentina los márgenes parecen pequeños pero solo basta con pensar que los bancos pueden realizan estas operaciones en grandes volúmenes. El “carry” históricamente lo han hecho los grandes inversores internacionales financiándose en una divisa con tasas más bajas para invertir en deuda de otra divisa con intereses más altos. En Argentina fue el boom de las Lebac. Otros que ganan son los gobiernos europeos que deben afrontar más gastos por la pandemia y por ende colocar más deuda, y para ello precisan que los bancos le compren los bonos, además de los inversores institucionales (además el BCE garantiza la recompra de esta deuda). Todo muy lindo pero en algún momento habrá que devolver toda esta deuda, de modo que las futuras generaciones deberán pagar más impuestos. Además el BCE en algún momento tendrá que dejar de comprar deuda y reducir su balance, algo que nadie sabe cómo se podrá hace, si es que alguna vez se hace. Mientras tanto, los bancos ganan dinero y los gobiernos emiten deuda sin costo. Todos contentos. Envidia criolla.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario