7 de febrero 2003 - 00:00

Diálogos de actualidad

(Tomando un café están dos duhaldistas y el periodista.)

PERIODISTA:
Ustedes saben que el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, quiere ser también candidato a vicepresidente de Kirchner ¿no? Hay afiches en la calle (foto) de su gremio que lo insinúan.

Duhaldista: Todos queremos todo. En primer lugar, vamos a ver qué da Kirchner. Podemos cambiarlo. Al «Negro» (Duhalde) no le cae mal Ramón Puerta y que quiere un puesto en fórmula, sea con Menem desplazando a Juan Carlos Romero, o con nosotros desplazando a Kirchner.Y Alfredo (Atanasof) también quiere. Pero ¿se imaginan ustedes una fórmula peronista enunciada como Kirchner-Atanasof? Sería para Letonia o Bielorrusia.


***

(El periodista dialoga con un alto político bonaerense.)

PERIODISTA:
Qué picardía eso de hacer internas o anotar candidato si es único el 30 de marzo para evitar que el que ve triunfador a otra lista nunca pueda cambiar desde el 1 de abril. Beneficia a Felipe Solá.

Bonaerense: A Felipe le conviene si va con Chiche Duhalde fundamentalmente porque no creemos que haya interna. Contra Felipe y Chiche nadie se lanza dentro del PJ. Ahora, si no va Chiche, varios de nosotros nos lanzaríamos contra Felipe. Inclusive creemos que Adolfo Rodríguez Saá y Aldo Rico no irían por afuera, sino que intentarían llevarse la candidatura del PJ. Y algunos de nosotros también, a decir verdad.


P.:
Si no hay interna en el PJ porque todos van «por afuera», la única que habría sería del radicalismo.

B.: Es posible. Ellos no tienen chance en ésta, pero haciendo internas y discutiéndolas luego ganan difusión en medios que ni bola les darían. Lo que nosotros vemos es muchos anotados el 30 de marzo por la posibilidad luego en 60 días de hacer alianzas. Eso está permitido para la elección del 14 de setiembre, pero entre los anotados el 30 de marzo. Por tanto, creemos que los de Menem pueden anotar a Pierri, a Alberto Kohan, a Luis Patti, que tiene partido propio.

P.: ¿Y si se unen después todos a Aldo Rico en alianza?

B.: Ahí es la difícil. Por eso queremos que «el Negro» la convenza a Chiche. Arriesgamos mucho.


P.:
Felipe Solá gana con Chiche en posibilidades de ganar. Pero pierde en gobernabilidad si gana. Ustedes analizaron a Felipe bancarse a Chiche Duhalde diciéndole si no me das 300 millones para tales villas, te armo un escándalo. Si no me das 200 para comedores escolares, denuncio tal y tal. Si no me hacés aprobar por el Banco Provincia tales créditos... Puede ser imbancable, arruinar el futuro político de Solá si lo obliga a déficit permanentes o a vivir en escándalos públicos.

B.: Amigo periodista, la política es pagar costos.


P.:
Pero Solá la está llevando bien, pese a que recibió la provincia devastada. Quizás hacer más por la seguridad que es lo que impulsa a sus rivales hoy.

B.: Patti no llega, pero Aldo Rico es rival porque con sólo salir a la calle y verle la cara de malo, ya la gente cree que les va a meter presos a los delincuentes. Pero Solá hoy necesitaría llenar de policías el conurbano y eso le costaría mil millones de pesos que no tiene. Si ni tiene para evitar las inundaciones. Hay gente que vive bajo la cota del río Matanzas. Es un dineral lo que se gasta en evacuaciones. Pero no hay créditos. Rico tampoco tendrá los mil millones para poner en más policías. Así que salga él a la calle a que le vean la cara de malo...


P.:
Si se postergara la elección nacional del 27 de abril.

B.: En el acto prorroga la interna del 30 de marzo Felipe Solá.


Duhalde elige vicepresidente

El próximo 26 de febrero será un día de decisiones para el Senado y el gobierno de Eduardo Duhalde. Para ese día está programada la sesión preparatoria en esa Cámara donde deben elegirse las autoridades del cuerpo. Y dentro de esa decisión está el cargo de presidente provisional del Senado, virtual vicepresidente de la Nación. Ese cargo, que ocupa el sanjuanino José Luis Gioja, cambió de manos cuando Juan Carlos Maqueda migró como nuevo integrante de la Corte Suprema. La disyuntiva que tiene el gobierno ahora es mucho más complicada que en esa ocasión.

Duhalde deberá optar el 26, entonces, entre tres opciones en función de una posible decisión judicial que declare inconstitucional la última Ley de Acefalía y, por lo tanto, no permita que el mandatario electo el 27 de abril asuma inmediatamente, sino que espere turno hasta el 10 de diciembre.

La primera será mantener a Gioja en la presidencia del Senado y aceptar, en el caso de un pronunciamiento judicial, que el sanjuanino gobierne el país hasta el próximo 10 de diciembre, algo que no es aceptado dentro de las hipótesis que sostiene el duhaldismo.

La segunda opción de Duhalde tiene antecedentes históricos. Tal como se hiciera en 1973 en el interregno de mandatos de Héctor Cámpora y Juan Domingo Perón, al presidente provisional del senado, Díaz Bialet, se lo invitó cortésmente a salir de viaje fuera del país; el destino fue Israel, y asumió Raúl Lastiri, presidente de la Cámara de Diputados. Esta opción con Eduardo Camaño como destinatario del poder transitorio hasta diciembre es apoyada por los duhaldistas como resguardo para un posible fallo judicial contra la acefalía.

Y la tercera opción es más llana. Elegir el próximo 26 de febrero un nuevo presidente del Senado con la misión de esperar un posible reemplazo transitorio de la Presidencia. Para este caso no hay todavía nombres en juego.

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