Diálogos en Wall St.

Economía

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York, a quien, para mantener el anonimato, se lo denomina Gordon Gekko, en alusión al personaje que Michael Douglas interpretara en la película «Wall Street». El tema es la fuerte alza del Dow Jones, que empuja a toda la Bolsa neoyorquina, además de la reactivación económica de Estados Unidos. Los bonos del Tesoro también jugaron un rol central.)

PERIODISTA: ¿Comenzó una nueva embestida alcista en Wall Street? El Dow Jones barrió con los máximos de junio y julio...

Gordon Gekko: Eso pienso.

P.: ¿Qué tan lejos podrá llegar?

G.G.: Cómo saberlo. Nuestra hipótesis ha sido, y es, que el terreno está desbrozado -despejado de obstáculos serios- hasta los 10.000 puntos...


P.:
No más...

G.G.: Después se verá. No me adelanto.


P.:
¿Cuál es el motor de la suba? ¿La economía? ¿La liquidez?

G.G.: Hay una apreciable reducción en la aversión al riesgo de los inversores. Esa es la clave.


P.:
Esa predisposición lleva un tiempo...

G.G.: Se disparó tres días antes de que comenzara la Guerra de Irak. De manera fulminante.


P.:
Y persiste...

G.G.: Los mercados de acciones han subido ya 20% o 30% (y algunos todavía más) pero la preferencia por la Bolsa frente a otras alternativas conservadoras -más allá de los vaivenes lógicos- luce intacta.


P.:
La mejoría que registra la economía norteamericana debe resultar de ayuda... G.G.: No hay dudas.

P.: Y esa recuperación -conforme a los últimos indicadores disponibles- parece acelerarse. ¿O me equivoco?

G.G.: No. Está en lo correcto. La economía creció 1,4% en el primer trimestre y 2,4% en el segundo de acuerdo con los informes ya publicados de las cuentas nacionales. Pero la semana pasada se recibieron nuevas estimaciones de las ventas minoristas y del saldo de la balanza comercial que permiten revisar -para mejor- el panorama. No me sorprendería que el crecimiento del segundo trimestre se corrija en alza; de 2,4% a 3%.


P.:
Lo que le daría un mayor envión a la economía en lo que resta del año...

G.G.: Hay una inercia más potente que lo que se pensó en un principio, desde ya. Y además, julio apuró el paso de las ventas minoristas. En mayo crecían 0,5% contra el mes anterior; en junio (revisado), 0,9%, y el mes pasado treparon 1,4%...


P.:
¿Tiene una idea de cómo puede repercutir en el comportamiento agregado del Producto?

G.G.: Recuerde que -con los viejos datos- la posición de inventarios era ya muy vulnerable.Y ahora estamos detectanto un ritmo de gasto mucho más vibrante. Ese desequilibrio va a obligar a un incremento importante de la producción. Pienso que, hoy en día, la economía norteamericana estará navegando ya a una velocidad superior a 4% anual. Superior a 4%, le diría, con un margen amplio de holgura...


P.:
Suena más que excitante para la Bolsa...

G.G.: Debería serlo. Aunque estemos en temporada baja por las vacaciones... Por ahora, hay una digestión lenta de las buenas noticias. Como de quien medita muy bien sus pasos.


P.:
No hay demasiada liquidez...

G.G.: No. Pero por ello mismo una postura agresiva de los inversores debería traducirse en subas más pronunciadas que de costumbre.


P.:
Y ello no ocurre. La Bolsa sube pero no tanto...

G.G.: Es fácil de ver. El Dow Jones está liderando el avance. En todas las escaladas anteriores era el NASDAQ el que llevaba la delantera.


P.:
¿A qué lo atribuye?

G.G.:Al comportamiento de las tasas de largo plazo. La debacle de los bonos largos es el elemento nocivo. La Bolsa está remontando una cuesta empinada porque no queda claro aún que la liquidación de bonos largos haya terminado... Hoy por hoy, el riesgo no es que la economía provea una decepción sino que la tasa larga continúe su ascenso.


P.:
Y esa liquidez reducida que recorre los mercados, ¿qué señales arroja?

G.G.: Confirma las presunciones. Hay un marcado redireccionamiento de los capitales de riesgo. Fuera de bonos y hacia las acciones. En julio -y por primera vez desde el año 2000-, los fondos comunes de bonos sufrieron una salida neta de recursos.


P.:
¿Muy pronunciada?

G.G.: Tímidos mil millones. Pero la semana pasada el ritmo de salida se acentuó. En sólo cinco ruedas, perdieron dos mil quinientos millones. El sector que maneja bonos hipotecarios resultó el más afectado.


P.:
¿Es dinero que sale de bonos y que aparece luego invertido en acciones?

G.G.: Los fondos comunes de acciones ganaron 17 mil millones de dólares de nuevos recursos en julio. Y 3.500 millones la semana última. Hay una captación de dinero nuevo que estaba estacionado en los millonarios fondos de «money market» y que no puede soportar el espectáculo de ver la Bolsa subiendo mientras recibe menos de medio punto anual de interés como retribución...

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