23 de febrero 2001 - 00:00

Diálogos de Wall Street

 PERIODISTA: La economía norteamericana mejora. Sin embargo los nubarrones vuelven a ceñirse sobre los mercados...
Gordon Gekko:
Nada resultó más nefasto para Wall Street que la reciente constatación de que la economía no se dirige en caída libre a una recesión.

P.: Las expectativas de un recorte de tasas de interés antes del 20 de marzo se desvanecieron. Pero también está en dudas lo que hará la Fed en su próxima reunión
.

G.G.:
No creo que la Fed cambie el libreto a mitad de camino.

P.: ¿Piensa que recortará las tasas de nuevo?


G.G.: Sí, eso pienso.

P.: ¿Cuánto? ¿Medio punto?


G.G.:
Medio punto. Estamos jugando con fichas dobles.

P.: El mercado compartía esa convicción pero ahora lo invadió la duda.


G.G.:
No digo que la decisión esté tomada. Resta un mes para la reunión. La Fed tiene un margen cómodo de un par de semanas para definirse. En ese intervalo echará un vistazo a los primeros números disponibles de febrero. Pero si nada extravagante sucede, creo que ese medio punto ya está debajo del brazo.

P.: La última visita de Greenspan al Congreso trazó un perfil mucho menos agresivo...


G.G.:
De acuerdo. Con los números de enero en la mano, está claro que la economía aterrizó después del desmoronamiento amplio que vimos en los indicadores de noviembre y diciembre. Y produjo una recuperación no desdeñable.

P.: ¿Es tan así?

G.G.: Se crearon 268 mil nuevos empleos netos, las ventas minoristas treparon 0,7% (el guarismo más alto desde setiembre) y 0,8% si se excluyen autos (la lectura más vigo-rosa desde julio). Pero quizás el dato más propicio fue observar una sólida recuperación en las ventas de casas nuevas. Es una medida muy concreta de la verdadera confianza del consumidor. Cambiar de casa no es una decisión que se tome con ligereza. Y la suba de 5% en la compra de casas nuevas revela un trasfondo mucho más sólido que el que se imaginaba. Exagerando la nota para ser gráficos: no vamos a entrar en recesión de la mano de un boom inmobiliario.

P.: ¿Por qué, entonces, piensa que Greenspan bajará una vez más las tasas de interés?


G.G.:
Porque si no lo hace los mercados se derriten.

P.: Digamos que no es una explicación de lo más ortodoxa.


G.G.:
Me conformaría con una explicación que se ajuste a los hechos.

P.: Sigue viendo a la Fed pendiente de lo que ocurre en los mercados.


G.G.:
Eso no ha cambiado. Si los mercados se derrumban, no hay manera de que el repunte que usted registra en la economía norteamericana en enero, perdure en el tiempo. A mi juicio, la Fed tiene como propósito estabilizar las condiciones financieras y ese medio punto parece hacer falta para lograrlo.

P.: Medio punto no garantiza tampoco que se consolide un marco financiero sólido.

G.G.:
Entonces la baja de tasas continuará. La economía ha repuntado, pero las empresas y el cuadro que transmiten no han capturado esa mejoría. Especialmente todas aquellas firmas que se vinculan con la tecnología. Muy probablemente porque la inversión continúa cayendo. Es el consumidor quien ha retomado un patrón más activo de gasto. Pero si la economía consolida una recuperación a lo largo del primer trimestre, deberíamos avistar también alguna mejoría en los balances a partir de la segunda semana de abril. Y en ese caso medio punto resultaría más que suficiente.

P.: Enero también trajo una sorpresa de la mano de los índices de precios. La suba de 1,1% en los precios de la canasta mayorista no estaba en los cálculos previos de nadie.


G.G.:
La Fed tiene un solo instrumento y, en los hechos, un par de objetivos. Ello obliga a elegir...

P.: Bajará las tasas aun corriendo el riesgo de alimentar una suba de la inflación.


G.G.:
¿No es acaso lo que ha hecho? La decisión ya está tomada. La prioridad pasa por evitar que la economía resbale en una recesión. Y la Fed está jugando fuerte. Una baja de un punto porcentual en la tasa de Fed Funds (en un plazo tan breve como un mes) no es cosa de todos los días.

P.: ¿Pero comprobar que la inflación sube un escalón no marca un límite?


G.G.:
El mercado de bonos es el que establece los límites. Si un mal número de inflación llevara las tasas largas a 6% la efectividad de la política monetaria quedaría cuestionada. La Fed perdería grados de libertad en su accionar. Pero las tasas largas no han acusado el impacto.

P.: La Fed goza de amplia credibilidad.


G.G.:
Así es. Las expectativas inflacionarias no han repuntado pese a que la inflación sí lo ha hecho. De mane-ra suave pero persistente. Y más aún hay una brecha enorme entre esta realidad y la deflación de precios que se pronosticaba no hace mucho tiempo. Eso se llama tener fe. En la actual encrucijada es el activo más importante que tiene la Fed entre manos.

P.: Las economías emergentes se van a ver afectadas por el repunte de la economía norteamericana, por el cambio de rol que se avizora para la Fed.


G.G.:
Es obvio que ese proceso ya comenzó. Y no terminó aún.

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