19 de febrero 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien se lo denomina Gordon Gekko como el personaje que interpretara Michael Douglas en la película "Wall Street". El tema es el endeudamiento que está contrayendo Estados Unidos para enfrentar una posible guerra. Se acabó el horizonte con superávit fiscal que dejó Bill Clinton.)

PERIODISTA: Las cuentas públicas en los Estados-Unidos arrojaban un saldopositivo hasta no hace mucho tiempo. Un par de años, apenas. Y las proyecciones -para toda la décadavaticinaban una continuidad de superávit sin interrupción ¿Qué quedó en pie de este edificio?

Gordon Gekko: Nada. No hay rastros de nada que huela a superávit. Ni hoy ni en un horizonte mediato. Entramos -como todo el mundo sabe-en un sendero de déficit fiscales de gran tamaño. Y, probablemente, crecientes... Por empezar, en los primeros tres meses del año fiscal, el «rojo» saltó de 35 mil millones a 109 mil.


P.:
¿Cómo es que el déficit registrado se multiplicó por tres? ¿Se gasta más? ¿Se cae la recaudación por la débil actividad económica?

G.G.: Son responsabilidades compartidas. La recaudación cayó 8,3%. El gastó subió 6,9%. Hubo una merma de 40 mil millones en la recolección de impuestos...


P.:
¿Culpa de la recesión?

G.G.: ¿Cuál recesión? La economía se desaceleró pero aun así se expande 0,7% real en el mismo lapso.Y no se olvide que los precios subieron. El producto nominal trepó 2,5% a la par de la baja de 8,3% en la recaudación...


P.:
¿Dónde reside la explicación?

G.G.: Las compañías pagaron 40% menos de impuestos. Son unos 22 mil millones de dólares menos en la recaudación.Y los impuestos al trabajo -que también se contrajeronretacearon casi otros 20 mil millones a la caja del Tesoro. No hay recesión pero sí hay un contexto de menores ganancias corporativas y de mayor desempleo en el mercado de trabajo y ambos han hecho su aporte.


P.:
También habrá jugado un rol la reducción de impuestos que lanzó Bush el año pasado...

G.G.: Desde ya.

P.: ¿Y el gasto por qué sube? ¿Es por la guerra con Irak?

G.G.: El gasto en defensa es el segmento más activo. Creció 16%. Una parte -no todo-debe reflejar los preparativos para una intervención armada en Irak. Sin embargo, la gente se olvida de que hay tropas estacionadas en Afganistán; la guerra allí no «terminó» aunque bajó en intensidad. Y, por ende, esa fuente de gasto permanece abierta.


P.:
Recuerdo que, unas semanas atrás, usted decía que Paul O'Neill se las hubiera arreglado sólo para llevar el déficit a 250 mil millones. Y que no era impensable, tras el recambio del equipo económico, que el rojo alcanzara los 300 mil millones. Ese umbral ya está consagrado en el presupuesto...

G.G.: Para este ejercicio y para el próximo.


P.:
Se dice que la realidad suele superar a la «ficción» de un presupuesto...

G.G.: Cuando comenzó el año fiscal -en octubre-la previsión era lidiar con un desequilibrio de «sólo» 200 mil millones. El salto es impactante. Es muy difícil pensar que esa inercia, por ejemplo, no se verá agravada por la guerra con Irak. Hoy, es cierto, los 300 mil millones constituyen una estimación «piso» susceptible de ser revisada en alza...


P.:
Así como se dispara el déficit, aumentan las necesidades de financiamiento del Tesoro. ¿No ve problemas por ese costado?

G.G.: En principio el presidente Bush tiene que convencer al Congreso para que flexibilice los límites máximos autorizados para contraer deuda pública.


P.:
¿El Tesoro está por agotar los márgenes disponibles?

G.G.: La previsión oficial es que el nivel de endeudamiento alcanzará el «techo» de 6,4 billones de dólares fijados por el Congreso el próximo 20 de febrero...


P.:
¿Cree que Bush hallará oposición a un incremento?

G.G.: No debería ser el caso. Después de todo los republicanos controlan ambas cámaras y la guerra contra el terrorismo es un argumento central para justificar la iniciativa.


P.:
Supongamos que ese inconveniente es salvado. Aun así, desde el punto de vista de los mercados ¿no estamos ante una reversión trascendental? El Tesoro pasa de recomprar deuda a emitir volúmenes crecientes ¿No debería reflejarse en las tasas de interés?

G.G.: La cuenta de intereses es uno de los pocos renglones del gasto en los que hay una reducción. Se pagaron 3.000 millones menos que un año atrás. Pero es obvio que las tasas hubieran sido inferiores si el déficit no estuviera en alza.


P.:
No pagará tasas más elevadas pero tengo entendido que el Tesoro ha debido rearmar su programa financiero y el menú de instrumentos...

G.G.: Correcto. Ha decidido volver a emitir notas a tres años. La primera subasta está prevista para el 6 de mayo. Y, además, aumentará la frecuencia con la que coloca notas de cinco años. De cuatro veces al año pasaremos a ocho.


P.:
El año pasado el Tesoro decidió discontinuar la emisión de bonos de treinta años ¿No hay un regreso en carpeta?

G.G.: Eso es lo que piden los operadores del mercado de bonos. Pero, como le dije antes, no es el momento desde el punto de vista de quien decide la política económica.


P.:
El oro sube, los commodities suben, el dólar trastabilla. Se habla de la guerra pero con este escenario de déficit desmesurados, y «fed fund» casi en 1% ¿los mercados no nos estarán diciendo que temen un rebrote de la inflación?

G.G.: Si la economía cayeraen recesión habrá déficit aún mayores y la política monetaria será todavía más expansiva. Es lógico que haya prevenciones. Pero el mercado en su conjunto se está cubriendo más de la deflación que de la inflación. El árbitro de la discusión, sin dudas, es el mercado de bonos a tasa fija. Y los pagarés del Tesoro a diez años -que prometen devolver una cantidad fija de dólares-rinden sólo 4% anual.

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