Diálogos en Wall Street
(El diálogo es con un operador de las Bolsas de Nueva York a quien, para no identificarlo, se lo denomina Gordon Gekko en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en el film «Wall Street». El tema es la suba de la Bolsa y si es una burbuja o un movimiento legítimo. También se habla sobre la fuerte valuación que tienen nuevamente las acciones tecnológicas.)
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Gordon Gekko: En efecto. Hay mucha efervescencia...
P.: ¿Se justifica?
G.G.: Es entendible después de un ayuno tan prolongado...
P.: ¿No estamos otra vez en la antesala de una burbuja?
G.G.: No. Pienso que no.
G.G.: Nunca vi tanto efectivo ocioso en una burbuja. Son más de 6 billones de dólares sólo en los Estados Unidos. Y sabemos que el «cash» no rinde nada. Es una tentación ponerlo a trabajar...
P.: Una tentación que todavía se resiste...
G.G.: Quien se quema con fuego... El miedo no ha sido removido, para los inversores sigue estando dolorosamente presente. En consecuencia, uno observa mucho «cash» y poco «leverage» (endeudamiento) en los portafolios... No es la radiografía típica de una burbuja.
P.: ¿Acaso las valuaciones de las acciones no son excesivas?
G.G.: Son más elevadas que el promedio histórico, sí. Pero una cosa es que sean altas y otra es que naveguen por la estratosfera. Lo segundo no ocurre.
P.: Mi impresión es que otra vez se están pagando fortunas por los papeles tecnológicos...
G.G.: En su conjunto, el mercado accionario luce caro, oneroso, pero no ha soltado amarras con la realidad. Papel por papel, es un asunto debatible.Y, no hay dudas, las compañías tecnológicas conforman, de nuevo, el segmento más caro del espectro de acciones. Pero la cordura aún prevalece en el cuadro general...
P.: ¿No lo asustan los precios?
G.G.: Mire, el índice SP 500 cotiza a razón de 20 veces sus ganancias anuales. Me refiero a las utilidades registradas en los últimos cuatro trimestres; si la comparación se formula sobre la base de las ganancias proyectadas, el cociente disminuye a 17...
P.: No es una ganga...
G.G.: No lo discuto. Pero sobre el filo de los noventa -y sobre el final de una década de vigoroso crecimiento sin interrupción- la misma canasta de acciones cotizaba a un múltiplo de 35. Hay una diferencia notable. Y, con suerte, la economía hoy está en los comienzos de un ciclo de expansión; no en las vísperas de su extinción.
P.: Tal vez no sea una burbuja. Le concedo el punto. Sin embargo, ¿queda margen para nuevas subas en la Bolsa dado lo que ya trepó el mercado?
G.G.: Ganancias, ganancias, ganancias. Son las tres maneras de abrir el camino.Y, en efecto, estamos entrando de lleno en plena temporada de balances corporativos.
P.: Con el pie derecho. A juzgar por los números que mostró Motorola.
G.G.: Con muy buen pronóstico.
P.: Tiene una idea de cifras...
G.G.: Por primera vez desde que comenzó el mercado «bear» (bajista) las expectativas han evolucionado en ascenso a medida que nos acercamos a la hora de las definiciones. A comienzos de julio, el consenso vaticinaba un incremento de 12,7% en las utilidades del tercer trimestre del SP 500 y en la actualidad ese guarismo ha sido ajustado en alza a 15,8%.
P.: Es el crecimiento con respecto al tercer trimestre de 2002...
G.G.: Correcto.Además tiene que tener dos elementos en cuenta. Por un lado, el año pasado -en esta época- Lucent trajo resultados catastróficos a la palestra. Si uno excluyese los números de esa firma, el aumento de ganancias se recorta en 3 puntos completos.
P.: Una magnitud enorme por tratarse de una sola compañía.
G.G.: Claro. Si uno mira los pronósticos para las acciones tecnológicas (que forman parte del SP 500), el incremento esperado en sus utilidades es de 78 por ciento, pero si se deja a Lucent de lado, la mejoría se limita a un avance de 20 por ciento.
P.: Las noticias no van a ser tan buenas como parecerían a simple vista...
G.G.: No se apresure. Mi impresión es que cuando terminemos de entrar en contacto con los 500 balances, la realidad va a superar con amplitud a las expectativas, aun a las expectativas corregidas de antemano en alza como las que mencionamos...
P.: Usted es muy constructivo...
G.G.: Es un fenómeno usual: las compañías anticipan las malas nuevas (los famosos «warnings») mientras se reservan las sorpresas favorables para lo último. Normalmente esta dinámica introduce una subestimación del orden de los 2 puntos, pero este año la brecha se ha extendido a 4. Con una «macro» mucho más propicia que en cualquier otro momento de los últimos doce meses (y un dólar en súbito declive luego de Dubai), no me sorprendería encontrar una influencia mayor. Cuando uno arma todos los números, encuentra que es enteramente posible (y altamente probable) que las ganancias del tercer trimestre hayan crecido más de 20%...Y ésa es una cifra que, por cierto, nadie tomará a mal.




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