Difunden más informes sobre las privatizadas
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En ese mismo documento, también se puntualizó que había condiciones para rescindir el contrato postal, y uno de los puntos centrales que incluirá el informe de la Auditoría hoy: que el Correo imputó como inversiones obligatorias 1.000 millones de pesos que se destinaron a indemnizaciones. Podría haber entonces cierta intención de dejar en evidencia situaciones de incumplimiento que en realidad ya están documentadas y no son nuevas para lograr un impacto político, más amplio en momentos en que la sociedad parece sensibilizada ante ciertos temas.
Los voceros tradicionales de las privatizadas interpretan que la difusión de informes a través de los medios de comunicación busca además que el gobierno quede mejor posicionado para la negociación que se viene. En este sentido, voceros del oficialismo insisten en que la concesionaria del Correo dejará la concesión «en forma ordenada y acordando con el gobierno».
• Reclamo
Pero si se trata de endurecerse para negociar mejor, el Correo ya hizo saber que insistirá con un reclamo de compensación en la Justicia por 1.000 millones de pesos, mientras Aguas Argentinas aparece más a la defensiva y Aeropuertos Argentina 2000 (la tercera empresa que estaría en la lista «negra» del gobierno) manifestó que no hay riesgos de que le rescindan el contrato y que van a ir a la renegociación con la comisión.
Otro aspecto polémico es que la Auditoría se ocupa de los organismos del gobierno pero no de las empresas privatizadas. Es decir, sus informes emiten opiniones y recomendaciones sobre los entes reguladores y además se conocen habitualmente con dos o tres años de retraso, con lo cual su efecto concreto termina siendo nulo.
Desde la óptica de los expertos en el proceso privatizador, la SIGEN es el organismo más idóneo y mejor preparado para hacer un seguimiento día a día sobre los entes reguladores (se afirma también que Lavagna terminó pidiendo informes a la Sindicatura), mientras que la única solución para controlar y penalizar a privatizadas pasaría por una ley que reglamente el control.
Si se considera el procedimiento administrativo que media entre que se advierte un incumplimiento y la sanción, el plazo puede superar los tres años, como se nota en recientes multas a empresas eléctricas y gasíferas. Los expertos afirman que deberían abreviarse los procedimientos para la multa y eliminarse la posibilidad de apelar ante la autoridad administrativa superior, lo que termina demorando la penalización más de cuatro años promedio. Los que impulsan esta ley dentro del gobierno, afirman que además de abreviarse los pasos para hacer observaciones, las empresas deberían estar obligadas a pagar primero, y después tener sólo la posibilidad de recurrir a la Justicia.




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