Sorpresa: la chilena Cencosud, dueña de los supermercados Jumbo, los Easy Home Centers y varios shopping centers, ya no tiene la «exclusividad» para comprar Disco. Así lo comunicó ayer a la Supeintendencia de Valores y Seguros de Santiago de Chile en una nota firmada por su gerente general Laurence Golborne. En la escueta misiva se informa que «dado que no se ha llegado a un acuerdo con la firma Koninklijke Ahold N.V. respecto de la compra de la sociedad argentina Disco SA, ha vencido el período otorgado a Cencosud SA e informado a esa Superintendencia el 17 de noviembre». Dicho período de exclusividad se extendía por 30 días, por lo que ahora el campo está abierto para cualquiera. En Santiago se decía ayer que «la falta de acuerdo» tiene que ver con el precio a pagar, pero no serían ajenos a este hecho dos factores más:
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El juicio iniciado en Uruguay por ahorristas del Banco de Montevideo, que provocaron dos medidas caute-lares (de la Justicia oriental y de la argentina) impidiendo la venta de Disco, tanto a Cencosud como al otro interesado, el «joint venture» conformado por Francisco de Narváez y Casino.
La supuesta (pero nunca desmentida) «preferencia» que tendría el gobierno argentino por este último grupo, en detrimento del de Paulmann, por razones que tienen que ver más con la ideología que con la economía.
• Socios
Además, Cencosud llevaba como socios en el «deal» a los fondos estadounidenses AIG y Capital Partners, y a la CFI (brazo para inversiones privadas del Banco Mundial). Según la especie que circula en Santiago, estos socios habrían cuestionado las chances que tendría Paulmann de garantizar un pasaje sin inconvenientes del trámite ante la Comisión de Defensa de la Competencia (paso indispensable para que la operación se concrete) y también destrabar las complicaciones impositivas que pudieran surgir ante la AFIP. Tantas complicaciones, más las contingencias que podrían surgir de una empresa que fue de dos grupos que justamente no se caracterizaron por manejos transparentes (los Peirano están presos o prófugos; Ahold está desinvirtiendo para cubrir los perjuicios que le causó haber inflado utilidades por u$s 1.200 millones en sus controladas de Estados Unidos) habrían desalentado a los socios de Paulmann, lo que haría la operación inviable para Cencosud.
Esta movida, está claro, deja como único jugador en este partido al grupo De Narváez-Casino para comprar Disco. De hecho, en las últimas horas circuló la versión de que en los próximos días Ahold podría extender un nuevo período de exclusividad, esta vez a favor del ex dueño de Casa Tía y sus socios franceses. La especie no pudo ser confirmada. Cencosud había adquirido a Ahold la cadena chilena Santa Isabel; por eso De Narváez insinuó que la «operación Disco» estaba encadenada a esa otra compraventa, lo que fue negado enfáticamente por el propio Paulmann, en lo que hasta ahora fue la única conferencia de prensa que dio en sus 25 años de actuación en la Argentina.
El lío judicial originado en Uruguay pero con repercusiones en Chile, Holanda y la Argentina, se origina en el reclamo por unos u$s 57 millones presentado por ahorristas del ex Banco de Montevideo; los demandantes quieren cobrarse 44% de las acciones de Disco que tenía la familia Peirano --dueña de esa entidad financiera y del Banco Velox-antes de vendérselas a la holandesa Ahold a mediados de 2003.
Dejá tu comentario