Advierten por mayor presión cambiaria si no se acelera acumulación de reservas

Economía

El Banco Central está acumulando un nivel de dólares escaso, principalmente si se lo compara con el mismo período del 2021. En abril se compraron u$s176 millones, contra los u$s1.600 millones del mismo mes del año pasado.

Con el cierre del primer cuatrimestre del año, resurgió la preocupación por la dinámica de acumulación de las reservas internacionales. Es que, entrada la temporada alta de oferta de dólares por la liquidación de la cosecha gruesa, con un sector exportador que demuestra continuidad en los récords alcanzados el año pasado, el Banco Central está acumulando un nivel de dólares escaso, principalmente si se lo compara con el mismo período del 2021. En abril se compraron u$s176 millones, contra los u$s1.600 millones del mismo mes del año pasado. Un dato que puede mejorar esa performance es que en las dos primeras ruedas de mayo el BCRA pudo comprar u$s240 millones.

Uno de los principales puntos de preocupación, es que, si la entidad liderada por Miguel Pesce no logra revertir esta situación en los próximos meses, que son los de mayores ingresos de divisas por una cuestión estacional, puede presionar al alza las cotizaciones de los distintos segmentos del dólar, pero principalmente los financieros.

Así se desprende de un informe de la consultora Sarandí, en el que se señala que el saldo de compras netas de dólares del BCRA este año corre a un ritmo 23 veces más bajo que el primer cuatrimestre del 2021. “El BCRA cuenta hoy con poco más de u$s 2.000 millones de saldos líquidos, un nivel muy reducido para afrontar shocks externos o aliviar presiones sobre la moneda. Los principales factores que impiden engrosar las arcas públicas de divisas extranjeras tienen que ver con el impacto de la guerra de Ucrania. Por un lado, el efecto de precios sobre los hidrocarburos que el país importa, actualmente el saldo es negativo. Asimismo, las cantidades, dada la reactivación económica, que impulsa la compra de más insumos productivos y bienes de capital. También se ve un efecto de normalización económica tras la pandemia y volvieron a crecer fuerte los pagos al exterior por viajes, pasajes y tarjetas”, explica el informe.

Según la consultora, este es uno de los factores que generó efervescencia en los dólares paralelos en las últimas jornadas y advierte que, si esta tendencia continúa, puede complicar el frente cambiario en el segundo semestre. “Tras un mes de suma tranquilidad cambiaria en el que todos los segmentos del dólar registraron caídas nominales, el cierre de abril presentó una fuerte volatilidad. Los factores que hoy genera efervescencia en los mercados alternativos de dólar son varios. Por un lado, la salida de capitales financieros de los países emergentes por la suba de tasas en EEUU. También la implementación de políticas expansivas en materia monetaria con pesos que parcialmente irán a los mercados paralelos. Asimismo, la elevada inflación, que impide un congelamiento nominal de cualquier precio de la economía un largo periodo de tiempo. Y, la débil acumulación de reservas, a pesar de la buena cosecha y los altos precios internacionales de los productos primarios.”

Además de complicarse la meta de reservas acordada con el Fondo Monetario Internacional, por un total de u$s5.800 millones para el 2022, el punto de preocupación que señalan desde la consultora Sarandí es que, si esta tendencia no se revierte, las presiones dolarizadoras pueden incrementarse para el segundo semestre, cuando la oferta de dólares de la cosecha cae.

“Si se recrudece la guerra en Ucrania, y hay dificultades de abastecimiento del gas natural licuado y debemos importar más y más caro, las reservas internacionales caen en el año. Esto complicaría la meta con el FMI. El derrotero bajista de las reservas incrementa la incertidumbre en el mercado financiero. Se produce un desarme de activos en pesos indexados, que se vuelvan a la dolarización, lo que provocaría que el CCL y el MEP se disparen, cerrando el año con un incremento por encima de la inflación”.

En este sentido, advierte que se tendrá que seguir muy de cerca el ritmo de acumulación de los próximos dos meses, ya que prácticamente definirán el frente cambiario del segundo semestre.

Sobre este punto, el informe plantea otro escenario, que abre la posibilidad de que exista un alivio sobre la presión alcista de los precios energéticos, que ayudaría a que las reservas sigan creciendo, pero a un ritmo menor que el año pasado, por efecto precio y cantidad (crecimiento) de las importaciones. Esto reflejaría una mayor abundancia de dólares que alivianaría tensiones en el mercado financiero, acotando las expectativas de devaluación, con un dólar en los segmentos alternativos aumentando, pero por debajo de la inflación acumulada.

Sergio Chouza, director de la consultora Sarandí, explica que “todos los canales están puestos en este mes, ya que va a haber de nuevo un buen volumen de liquidaciones del complejo oleaginoso, y ya se hicieron varios pagos adelantados en materia de importaciones de gas natural licuado (GNL), con lo cual mayo debería verse un poco más de solidez en la cuenta de compra de dólares y por ende de reservas. La dinámica está muy influida por el factor de los precios donde pegó de lleno sobre el segmento de energía, y tenemos un saldo deficitario. Asimismo, ya se habían anticipado parte de las exportaciones de la campaña del año pasado y están liquidadas a los precios previos al desarrollo de la tensión en Ucrania, entonces se tuvo 100% de la parte negativa y un porcentaje menor en lo que afecta positivamente, esto debería regularizarse”.

En materia financiera, agregó “el apetito sigue sobre los títulos indexados, ya que no es claro que la devaluación este a la vuelta de la esquina, con lo cual hasta mitad de año vas a tener una demanda fuerte en activos CER, con letras cortas, pero indexadas. Me parece que recién va a haber una migración a presionar sobre activos dolarizados, o bonos hard dólar y las cotizaciones paralelas más a mitad de año cuando la época beneficiosa de liquidaciones pase. En ese momento, probablemente veamos una migración significativa de activos, de pesos ajustables a dólar”.

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