6 de agosto 2001 - 00:00

Dolarización: debaten ya ventajas e inconvenientes

Al igual que lo ocurrido en momentos de derrumbes de bonos y acciones como en el tequila, el default ruso, la crisis del sudeste asiático y la devaluación de Brasil, las versiones de dolarización en la Argentina comienzan a circular insistentemente. Ya en febrero del '95, tras la crisis en México, Domingo Cavallo de gira por Nueva York alejaba temores de inversores de una devaluación en la Argentina señalando que «antes que devaluar, es mejor dolarizar la economía».

Hoy en todos los encuentros privados que funcionarios de Economía (Guillermo Mondino, Federico Sturzenegger y Daniel Marx) están realizando con economistas de Wall Street destacan que «si la gente prefiere utilizar el dólar como moneda, lo puede hacer» pero que no habría una medida que lo imponga desde el gobierno.

Hablan en último caso de «dolarización espontánea» si el público así lo desea, con el Banco Central vendiendo los dólares que los inversores quieran, hasta saciar toda la demanda existente. No es nada nuevo: es lo que siempre estuvo atrás de la convertibilidad, aunque en su versión original de abril del '91
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En la reunión del sábado, en la Embajada de los EE.UU., del subsecretario de Asuntos Internacionales. John Taylor, con economistas hubo quienes propusieron la iniciativa de dolarizar, como Carlos Rodríguez y, en menor medida, Juan Llach y Ricardo Arriazu.

Cavallo
siempre resistió la dolarización como una medida impuesta ya cuando esa idea fuera lanzada en los últimos meses de la gestión de Carlos Menem. La propuesta del ex presidente tuvo fuerte impacto en el ámbito económico y político de Washington, y abrió las puertas de un amplio debate sobre ventajas y desventajas.

Entre los trabajos surgidos en ese debate, el más reciente y exhaustivo fue el realizado por Andrew Berg, ex subsecretario adjunto para América latina y Asia Oriental del Tesoro norteamericano. Berg además estuvo al frente del caso México, también en el Tesoro norteamericano durante la crisis azteca. El trabajo Full Dollarization ( Berg ya estaba en el FMI al momento de completarlo) fue en conjunto con un argentino, Eduardo Borensztein, quien desde hace 16 años se desempeña en el Fondo.

Se destacan los siguientes puntos:

• Las diferencias entre convertibilidad y dolarización son pocas pero importantes. La dolarización es permanente y es mucho más difícil de abandonar que la caja de conversión. La dolarización tiene como virtud la credibilidad, pero se deriva de su irreversibilidad.


La dolarización elimina los riesgos de devaluación y las crisis de balanza de pagos. Pero ¿a cuánto asciende esta reducción? (Aplicado a la Argentina habría que considerar que del riesgopaís que hoy se tiene no todo es por devaluación, incluso sería menor frente al temor de default de los inversores.) Panamá, que está totalmente dolarizado, sufre cada shock que surge, incluso el actual en la Argentina, entre los países emergentes por más que no tiene moneda nacional. En el trabajo de Berg-Borensztein se destaca que el riesgo de devaluación se puede medir simplemente por la diferencia entre los rendimientos de los bonos argentinos en pesos y dólares. Las tasas de interés sobre los bonos en dólares son más altas que las que se aplican a los países industrializados y ello refleja el riesgo de incumplimiento, default o riesgo soberano. Con la dolarización desaparece el riesgo devaluatorio, pero persistiría la prima por el riesgo soberano.

El país pierde el señoraje, que es lo que gana el Banco Central simplemente al emitir moneda para satisfacer la demanda de efectivo. Esa pérdida de señoraje es lo que ganaría EE.UU. al utilizarse su moneda. Podría solicitarse al gobierno norteamericano que compartiera parte de ese ingreso adicional, como existe entre Sudáfrica y otros tres estados que utilizan el rand (Lesotho, Namibia y Swazilandia). No hubo propuestas en el Senado norteamericano ni con Panamá ni con otras economías legalmente dolarizadas para legislar el rembolso del señoraje.

• La dolarización no elimina el riesgo de una crisis externa pues los inversores pueden huir debido a deficiencias en la posición fiscal del país o a la debilidad del sistema financiero.
Panamá ha sufrido más de una de estas crisis.

Un argumento poderoso que juega a favor, aunque también a largo plazo, es que facilita la integración económica con el resto del mundo y que contribuya a mayor integración económica de lo que sería posible con Estados Unidos. Ejemplo: las provincias canadienses tienden a estar más integradas entre ellas en volumen de comercio que en relación con los estados norteamericanos geográficamente más cerca. El uso de moneda común puede ser así el factor vital de la integración.

• La dolarización elimina la vulnerabilidad del sistema bancario ante el riesgo de devaluación, pero puede ser un obstáculo para la función nacional de prestamista de última instancia (asistir a bancos con problemas de liquidez)
. Tras el ataque en 1997 contra el dólar de Hong Kong (similar a la Argentina por su convertibilidad), la autoridad monetaria estableció en setiembre del '98 una ventanilla de descuento que facilitaba liquidez a corto plazo de manera más flexible. Con dolarización, el Banco Central necesita líneas de crédito disponibles a disposición ante cualquier crisis.

A la luz de los problemas argentinos hoy, el simple lanzamiento de la dolarización no serviría para calmar totalmente dudas de inversores al tiempo que acuerdos con EE.UU. para el señoraje y líneas de crédito para actuar como prestamista de última instancia demorarían varios meses.

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