Draghi recordó que el BCE no puede financiar a países

Economía

El futuro del euro no depende del BCE, sostuvo el presidente la institución, Mario Draghi. A aquellos que creen que el BCE debe intervenir más comprando deuda de países amenazados, Draghi responde: eso lo prohíben los tratados.

"El Tratado especifica precisamente que nuestra atribución consiste en garantizar la estabilidad de los precios. El Tratado prohíbe la financiación monetaria", señaló Draghi ante el Europarlamento en Bruselas.

Si el BCE viola el tratado, su "credibilidad" se vería afectada, insistió.

El BCE invirtió durante la última semana un total de 3.361 millones de euros en la adquisición de deuda soberana de los países de la eurozona, frente al mínimo de 635 millones de los siete días anteriores, según anunció la entidad.

En momentos en que Draghi declaraba ante los diputados del Parlamento Europeo, los ministros de la Eurozona debatían en una teleconferencia sus contribuciones al Fondo Monetario Internacional (FMI) para que a su vez la entidad basada en Washington pueda salir al rescate de grandes economías como Italia o España.

Pocos días antes de que finalice el año, aumentan los llamados a Europa para que reaccione. "La severidad de la crisis y la dificultad que los europeos tienen para gestionar la crisis creará una onda expansiva a todas las economías del mundo", advirtió desde Nigeria la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

Teóricamente este lunes se cumple el plazo que se dieron los dirigentes europeos para definir sus préstamos bilaterales al FMI, al que la Eurozona acordó en su cumbre del 8 y el 9 de diciembre aportar 150.000 millones de euros (a los que sumarían 50.000 millones de otros países).

El papel del FMI será "el tema principal de la reunión de ministros", señaló la ministra francesa de Presupuesto, Valerie Pecresse.

Los dirigentes europeos intentan cumplir con las exigencias de Bruselas para enfrentar la crisis. Así, el futuro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunció este lunes nuevos recortes por 16.500 millones de euros en 2012 para poder reducir el déficit al 4,4% ese año.

Considerando que "las reformas son tan necesarias como urgentes", Rajoy aseguró que las grandes prioridades de su gobierno serán "estimular el crecimiento y la creación de empleo" en un país con casi cinco millones de desempleados (21,52%), tal como lo exigió Bruselas.

Este compromiso con Europa fue definido en el pacto fiscal alcanzado en la última cumbre de la Unión Europea (de 27 países) en la que todos sus miembros, con la excepción de Gran Bretaña, acordaron endurecer la disciplina de los 17 países de la zona euro.
A partir de ahora los gobiernos deberán garantizar el equilibrio presupuestario, según una "regla de oro" que deberá figurar en su Constitución. Además, se endurecerán las sanciones contra los infractores, que podrán ser llevados ante el Tribunal de Justicia Europeo.

La presión contra los europeos va en aumento tras la amenaza de una degradación de la nota de los países de la zona euro, incluso la de los seis países que gozan de la máxima calificación Triple A, entre ellos Alemania y Francia.

En un mercado inquieto, las principales bolsas europeas tuvieron vaivenes a lo largo de la jornada del lunes y la mayoría de ellas, exceptuando Madrid, cerraron en baja.

Fráncfort cerró con pérdida de 0,54%, Londres de 0,42%, Lisboa de 0,19%, Milán de 0,16% y París de 0,06%.

La única excepción fue la Bolsa de Madrid, que terminó la sesión en alza de 0,6% tras el anuncio de los planes de Rajoy.

El euro por su parte seguía perdiendo terreno ante el dólar. Hacia las 17H00 GMT, la moneda europea valía 1,3020 dólares, contra 1,3032 el viernes por la noche.

Los ministros europeos buscan además adelantar sus cortafuegos frente a la crisis de la deuda. El objetivo es que el fondo permanente de rescate (MEDE) entre en vigor en julio de 2012 y funcione al mismo tiempo que el fondo de rescate temporal (FEEF) para potenciar al máximo la capacidad de intervención de estos mecanismos financieros.

Exhibiendo una gran determinación ante el Europarlamento en Bruselas, el jefe del CE aseguró que "no hay duda sobre la fuerza, permanencia e irreversibilidad del euro".

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