22 de enero 2002 - 00:00

Duro informe europeo sobre el plan económico argentino

Los ministros de Finanzas de la Unión Europea mantendrán hoy en Bruselas una crucial reunión para definir si sus gobiernos participarán o no en un eventual plan de ayuda a la Argentina. La condición que pondrán para prestar auxilio financiero es que el programa económico nacional reciba la bendición del FMI. Sin embargo, las deliberaciones prometen no ser sencillas, ya que estará sobre la mesa un informe sumamente crítico sobre los lineamientos económicos del gobierno de Eduardo Duhalde. En el mismo se denuncia que el plan económico actual es «más populista» que el de Adolfo Rodríguez Saá y se afirma que las medidas de emergencia tomadas hasta ahora no sólo no disipan las dudas sobre la recuperación del país sino que añaden más tensión a la economía internacional. Los puntos más criticados son la falta de una propuesta fiscal y una monetaria coherentes, así como la carencia de una definición clara de los objetivos del Banco Central tras la salida de la convertibilidad. Asimismo, el informe señala la ausencia de medidas que restauren la confianza en el sistema bancario y cuestiona las tentaciones intervencionistas.

París - La Unión Europea (UE) intentará alcanzar hoy en una reunión del Consejo de Ministros de Finanzas del bloque (Ecofin) un consenso respecto a un paquete de ayuda financiera a la Argentina.

El encuentro será presidido en Bruselas por Rodrigo Rato, titular de Economía de España, país que ejerce este semestre la presidencia de la Unión, y en principio, el acuerdo sólo se lograría si el gobierno de Eduardo Duhalde presenta un plan económico que obtenga el visto bueno del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En ese sentido, según señalaron medios españoles, el fluido diálogo mantenido por Madrid y Washington la pasada semana podría dar frutos, a pesar del demoledor diagnóstico de la comisión europea sobre la situación argentina.

«La ayuda financiera a la Argentina debe hacerse a través del FMI, donde la comisión y los Quince deben llegar a un enfoque común», ya que «la UE no dispone de instrumentos financieros», declaró ayer el portavoz de Pedro Solbes, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios.

• Inestabilidad

Durante la reunión de hoy Rato presentará a sus homólogos el citado informe, firmado por los comisarios Chris Patten, Pascal Lamy -responsables de las carteras de Relaciones Exteriores y Comercio, respectivamente-, y por el propio Solbes. En él, los tres señalan que la crisis argentina, tras cuatro años de recesión, ha dejado de ser puramente económica para convertirse en una fuente de inestabilidad con connotaciones políticas y sociales que hacen que la situación sea «más seria» de lo previsto hasta ahora.

El diagnóstico de Bruselas también califica el plan económico de Duhalde como «más populista que el de su antecesor», Adolfo Rodríguez Saá, y afirma que sus medidas de emergencia no sólo no disipan las dudas sobre la recuperación del país, sino que añaden tensión sobre la economía europea y los mercados emergentes.

• Carencias

En este punto, los comisarios enumeran una serie de carencias que, a su juicio, hacen inviable la gestión económica que pretende Duhalde, subrayando que el plan no concreta ninguna propuesta fiscal y no realiza una definición clara de los objetivos en los que deberá asentarse la política monetaria del Banco Central ni de su papel tras el abandono de la convertibilidad.

Asimismo, señalan la ausencia de medidas que restauren la confianza en el sistema bancario, que deberá soportar buena parte de los costos de la devaluación del peso, y arremeten contra las tentaciones intervencionistas y los aspectos heterodoxos que contiene el programa económico, entre los que menciona el régimen cambiario dual, la suspensión de pagos de la deuda, la violación de los acuerdos tarifarios en los servicios públicos -como la prohibición de aumentos por parte de las empresas privatizadas-o la introducción de barreras y restricciones al comercio.

Esto, dicen los comisarios, podría tener un significativo impacto sobre ciertos sectores y países, en especial España, que ha invertido más de 30.000 millones de dólares en la Argentina, cerca de 10% de su PBI, y cuyas compañías podrían verse seriamente afectados por la caída de la demanda y la devaluación.

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