20 de marzo 2007 - 00:00

EE.UU. empuja al país al FMI por Club de París

Ciudad de Guatemala (enviado especial) - El gobierno norteamericano congeló aun más las negociaciones de la Argentina con países acreedores, a partir de las declaraciones de funcionarios del Tesoro de ese país en esta ciudad. La objeción principal: el único que hizo una reestructuración de la deuda con el Club de París sin tener un acuerdo con el FMI fue Indonesia y porque había sido recientemente azotada por el tsunami. Hay que recordar que el propio Néstor Kirchner descartó cualquier tipo de contacto con ese organismo internacional, y hasta incluso se postergó la misión que iba a ir a la Argentina en una visita de rutina para después de las elecciones.

En una exposición a inversores que hizo Nancy Lee, secretaria para Europa, Eurasia y el Hemisferio Occidental dentro del Departamento del Tesoro de EE.UU. quedó claro cuál es la visión en ese gobierno de la situación. Habló en un seminario organizado por el JP Morgan ayer a las 11 en un bloque titulado: «América latina: la visión del Tesoro de los Estados Unidos» y destacó lo siguiente, según transcribió uno de los inversores presentes en la misma: «La Argentina tuvo un programa con el Fondo, pero al momento de la reestructuración de la deuda lo suspendió porque el organismo no estaba de acuerdo con la propuesta a bonistas. Para acordar con los países acreedores los estatutos señalan que debe hacérselo en el marco de un programa con el FMI. Sólo se podría exceptuar si el Congreso norteamericano aprueba un proyecto especial. Pero no se seguirá ese camino». Lee, además, destacó que «con la posición del Grupo de los Siete es muy difícil que se llegue a un acuerdo. Habrá que esperar una decisión política de la Argentina, pero es difícil que ello ocurra en tiempo de elecciones».

  • Peligro de embargo

  • Lo que esta en juego son u$s 6.000 millones, que no sería un monto considerable para el país, sobre todo luego de la renegociación de la deuda por u$s 100.000 millones en 2005. Está claro que la Argentina no quiere ni puede utilizar reservas para ese fin ni tampoco para el tan mentado Banco del Sur que tanto seduce a Hugo Chávez y a la Argentina. Es que si el gobierno utilizara las reservas para actividades comerciales inmediatamente tribunales del exterior avalarían el embargo de las mismas. Hoy están colocadas exclusivamente en el Banco Internacional de Pagos fuera del alcance de cualquier fondo buitre y el Banco Central que preside Martín Redrado no puede mejorar rendimientos a los u$s 35.000 millones depositados allí porque serían capturadas inmediatamente.

    Desde el Tesoro norteamericano, por los dichos de Paulson y Lee ayer, no habrá esfuerzos en destrabar entonces las negociaciones con el Club de París. Reconocen sí que «la Argentina tiene interés en lograr que agencias de créditos para el desarrollo financie a empresas pero que, por estar en default con el Club de París no pueden hacerlo». Pero no es éste un tema que desvele hoy al gobierno por lo que está casi descartado que cualquier tipo de avance hacia un acuerdo se verá recién en 2008. Se confirma la sensación de que la Argentina está, para Estados Unidos, en una liga en la que juegan también Venezuela y Ecuador, a la que irónicamente se la llama el Grupo de los 4. Se ubica por debajo de la que participan Chile, México, Perú, Colombia, Brasil, y hasta la propia Guatemala. No es casual que Lula viaje a visitar a George W. Bush a Camp David el 31 de marzo. Tampoco que Paulson, tras estar en esta ciudad, viaje a Lima. La estrategia económica de Estados Unidos y ya independientemente de republicanos o demócratas es la de firmar acuerdos de libre comercio en la que hasta el propio Congreso de ese país está comprometido.

    Por lo menos surge una señal de alivio en lo que es la relación de Estados Unidos con la Argentina en lo económico: hay diálogo. Nancy Lee estuvo con Felisa Miceli el domingo en una reunión reservada. En el seminario arriba mencionado, la funcionaria norteamericana habló de la relación con el G-4 y destacó que «con Venezuela no hay diálogo. Con Ecuador hay diálogo. No hay un sendero claro igual para la relación comercial».

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