"EE.UU. simpatiza con la dolarización en Argentina"
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Preferible
En ese sentido, reconoció que una devaluación tendría «un costo enorme», debido a que la Argentina está tan fuertemente dolarizada que se produciría «una cadena de defaults, devastando el sistema financiero, lo que empujaría a una recesión aún más profunda».
Calvo, por su parte, prefirió no enroscarse en una nueva polémica con el ministro de Economía, Domingo Cavallo, que hace algunos meses había solicitado al titular del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, que «lo eche a patadas». Fue horas después de que el economista de Maryland realizara duras observaciones sobre la política económica del país.
«¿Por qué lo ve más predispuesto al gobierno estadounidense a apoyar un proceso de dolarización?, le preguntó Ambito Financiero a Calvo.
Costo fiscal
«En un mundo muy inestable, es un momento en que el tema podría hablarse seriamente. La Argentina necesitaría negociar el costo fiscal que tendría la adopción del dólar. Por ejemplo, puede solicitar el pago de un señoreaje por los intereses que se dejarían de percibir al canjearse las reservas por dólares. Es obvio que en Washington la Argentina no es la prioridad ni mucho menos, pero están dispuestos a ayudar más a los países que estén más alineados.
Periodista: ¿Qué beneficios tendría para el país adoptar el dólar?
Guillermo Calvo: No quisiera dar la impresión de que esto soluciona todo. Los problemas que tiene la Argentina son de fondo y hay que trabajar sobre ellos. Pero sin duda la dolarización ayudaría mucho a bajar las tasas de interés, eliminando un factor de incertidumbre. La gente está contenta con la convertibilidad y el mantenimiento del uno a uno, pero a veces no se percibe los altos costos que esto provoca en términos de altas tasas.
P.: Usted señaló en su presentación que históricamente los países en recesión abandonaron el patrón oro para buscar esquemas más flexibles. ¿No es una contradicción avanzar con la dolarización en un momento de caída?
G.C.: Justamente, señalé que esto había sido una cuestión histórica. Pero no necesariamente rige para este momento. En aquellas épocas no existían los bancos centrales. Ahora han cambiado muchas cosas.
P.: ¿Qué opina sobre Joseph Stiglitz, que recomendó a la Argentina ir hacia un tipo de cambio más flexible?
G.C.: Lo que hay que enseñarle a los políticos es que no le dan un Premio Nobel por la capacidad de predecir, sino por una cuestión muy específica. En el caso de Stiglitz, lo recibió por sus estudios sobre información asimétrica en los mercados. Se trata de una cuestión muy técnica. Pero no tiene un solo paper escrito sobre tasas de cambio. Ahora, si la gente o los políticos quieren pensar que sabe de eso, está bien.




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