"El boom en la Argentina es lo que lleva a hacer desastres"

Economía

«Salir de la crisis dio a la Argentina un boom, pero es precisamente lo que la lleva a hacer desastres. Estos años debieran haber sido de construcción para sanear el país.» Así lo sostuvo Mauricio Rojas, economista chileno exiliado en Suecia luego del golpe militar de 1973 y autor del libro «Historia de la crisis argentina».

Miembro del Parlamento sueco por el Partido Liberal, Rojas es un férreo defensor de la reforma que se llevó a cabo en ese país para pasar del Estado-benefactor a una economía de mercado.

Invitado por la Red Libertad, las fundaciones Pensar y Libertad para dar una serie de conferencias en el país, este profesor de la Universidad de Lund dialogó con Ambito Financiero sobre la economía argentina y sus principales diferencias con la chilena.

Periodista: Usted era marxista cuando se exilió en Suecia, y ahora es liberal. ¿Cómo lo explica?

Mauricio Rojas: Hay que ser ciego y tonto para no cambiar.Uno se da cuenta de que las cosas en las que creíste provocaron desastres. Los ideales eran bonitos, pero conducían a lo contrario, porque la economía de mercado es sólo una parcela en una sociedad con libertad. Ningún país salió de la pobreza sin el capitalismo en su base. Es más, no existe ninguna democracia que no se haya dado. Lamentablemente el liberalismo en América latina se hizo dentro con algunas características que lo desprestigiaron. Por ejemplo, ciertas reformas hechas por presidentes como (Carlos) Menem que no tienen nada que ver con el liberalismo quedaron como una especie de sello negativo.

P.: ¿Cree entonces que no fueron acertadas las políticas de los 90?

M.R.: En la Argentina algunas reformas que se hicieron fueron muy buenas. Lo que se está cosechando hoy en día surge en parte de ese momento. Actualmente, la economía es otra que hace 25 años atrás y existe una base que puede generar mayor crecimiento.

P.: A pesar de la intervención del Estado con el otorgamiento de subsidios cruzados, las retenciones, etcétera.

M.R.: Veo con preocupación las antirreformas que se están haciendo y la tentación de hacer las cosas mal. Es lamentable que la corrupción política afecte la economía, que se otorguen subsidios, favores, etcétera. Justamente es lo que provocó crisis en la Argentina. En Europa todavía surge la duda de cómo pudo haber pasado que este país se hundiera cuando era como el Titanic. Esto ocurre porque existen instituciones débiles y caudillos que para la política es terrible, pero en la economía es fatal.

P.: Sin embargo, se están dando casi cinco años de alto crecimiento...

M.R.: Salir de la crisis dio a la Argentina un boom, pero es precisamente lo que la lleva a hacer desastres. Estos años debieran haber sido de construcción para sanear el país. No es la estructura económica la que está esencialmentemal. Ahora este país tiene un resfriado y no un cáncer como antes. El inconveniente radica en que no existen políticos serios, y éste es un problema muy profundo porque erradicar este tipo de estructura implica desarmar el clientelismo. De esta manera no es posible invertir a lago plazo ni abrirse al mundo. Esto en un contexto globalizado tiene un alto costo. Es así que si se quiere poner plata en América latina, eligen hacerlo en Chile. Además, existe una mentalidad en la sociedad de que el crecimiento duradero no es sostenible. Cuando estudié las crisis argentinas, observé que siempre que se desencadenan, se sobredimensionan. Es así que surge el pánico por las experiencias históricas.

P.: ¿Está al tanto de los casos INDEC y Skanska?

M.R.: Sí, y también de lo de la plata en el baño de la ministra. La corrupción es condenable sea donde sea. Por Skanska inclusive en Suecia existe un preproceso. Nada de lo que pase en la Argentina llama la atención porque este país ya había sorprendido tanto en sentido negativo, por desgracia. Y en Europa piensan: «Y sí, son así». Las noticias que llegan de América latina, de (Hugo) Chávez por ejemplo, no se las toma con seriedad. Es como si la región hubiera vuelto a la primera mitad del siglo pasado. La que aparece como una excepción es Chile.

P.: ¿Qué características diferencian a Chile de la Argentina?

M.R.: Chile es el único país de la región en donde se abolió la pobreza, hecho muy alejado de la realidad argentina. Existe una diferencia histórica muy profunda en la creación de las instituciones. En la Argentina, con Rosas a la cabeza se extendió el caudillismo. En Chile, en cambio, las instituciones se impusieron siempre y son más fuertes que los hombres, a la inversa que en este país. Además, en la dictadura militar se crearon instituciones económicas, a pesar de la corrupción que se descubrió hace poco y que hunde a (Augusto) Pinochet definitivamente como figura histórica, que generaron un crecimiento que en 1990 alcanzó a ser de 10%. Lógicamente los gobernantes que asumieron el poder en la democracia no iban a desarmar la estructura que estaba generando buenos resultados. En la Argentina, en el caso de la manipulación de las estadísticas oficiales, no es posible que un gobierno permita eso; es de una gran irresponsabilidad porque se rompe la confianza mutua. Otro ejemplo es que en Chile se guardan los ingresos que genera el cobre y eso da una sensación de seriedad. En la Argentina ya se la habrían gastado toda. La estabilidad institucional es impagable.

Entrevista de María Iglesia

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