Gigantes agrícolas como la Argentina, Australia y Brasil, entre muchos otros países, afirman que enfrentan una competencia injusta debido a los subsidios pagados a productores de alimentos en Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Japón. El mundo desarrollado gasta 280.000 millones de dólares en subsidios para sus agricultores cada año, a razón de más de 767 millones por día. La OMC divide los subsidios agrícolas en tres categorías. • SUBSIDIOS LOCALES
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Los que más distorsionan el comercio y perturban a las naciones del Tercer Mundo son los conocidos como subsidios «caja de ámbar» y consisten en pagos gubernamentales que influyen en la decisión de los agricultores sobre qué cultivos sembrar.
El tipo de subsidio más benigno es llamado «caja verde», es decir, un apoyo que no está vinculado con lo que los agricultores producen e incluye pagos para propósitos ambientales o de conservación.
La Unión Europea es la que gasta más en subsidios locales. También es el usuario más frecuente de pagos «caja de ámbar», que en 1999 sumaron 49.900 millones de dólares, más de la mitad de los 91.400 millones de dólares que la UE gastó en subsidios en ese año. Estados Unidos gastó 66.600 millones de dólares en subsidios totales en 1999, y 16.900 millones de dólares del total correspondieron a subsidios «caja de ámbar». Japón apoyó a sus agricultores con unos 31.500 millones de dólares en 1999 y, de ellos, 6.700 millones de dólares fueron subsidios «caja de ámbar».
• SUBSIDIOS A LA EXPORTACIÓN
Las reglas de la OMC permiten que la Unión Europea, Estados Unidos y otros 23 Estados miembro subsidien las exportaciones agrícolas. La UE es, por mucho, la que más gasta, con unos 2.500 millones de dólares sobre un total de 3.200 millones de dólares que el mundo gastó en subsidios a las exportaciones en 2000. Estados Unidos gastó 15,3 millones de dólares en ese año.
La UE ha resistido reclamos para eliminar este tipo de subsidios, pero los funcionarios dicen que una serie de reformas recientes les permitiría tomar ese paso en lo que respecta a varios productos básicos.
Estados Unidos ha aceptado negociar cambios a sus créditos a la exportación agrícola y programas de ayuda alimentaria como parte de las conversaciones sobre subsidios a la exportación. • ACCESO A MERCADOS
Según un pacto mundial de comercio de 1994, la OMC ordenó a los países ricos recortar sus aranceles agrícolas, pero un requerimiento para que esos recortes fueran cumplidos «en promedio» permitió que los países mantuvieran muy altos aranceles a productos agrícolas sensibles.
En muchos casos, como el del arroz en Japón, se requería que los países establecieran «cuotas de tasa arancelaria» para dar un grado mínimo de acceso a productores extranjeros. No obstante, los exportadores se quejan de que los países a menudo administran esas cuotas de manera que se dé un acceso menor que el acordado.
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