El peso argentino cerró estable luego de reacomodarse a un sobrante inicial de dólares, aunque los volúmenes comercializados fueron modestos en una rueda tranquila por el fin de año.
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Operadores dijeron que la ligera tendencia alcista de primera hora era previsible por la liquidez de divisas evidenciada en la víspera, cuando el Banco Central presionó al mercado operando a futuro.
El peso interbancario se mantuvo finalmente en los 3,80/3,8025 por dólar , para subir en diciembre un 0,26 por ciento y caer en el 2009 el 9,14 por ciento.
Por su parte, la moneda local en la franja informal apenas subió un 0,06 por ciento a 3,855/3,86 unidades , perdiendo en el mes un 1,49 por ciento y mostrando una depreciación del 8,29 por ciento en el año.
"Hoy (jueves) solamente se hacen partidas pendientes, no hay muchos operadores y tampoco vinieron a trabajar desde muchas empresas", explicó un agente cambiario.
La moneda argentina arrastró fuertes oscilaciones en la semana, con intervenciones oficiales, activo rol de la banca privada y posicionamientos de exportadores e importadores. El martes marcó sus mínimos en tres meses.
"El Banco Central continuará en 2010 con los criterios de política monetaria fundados en la construcción de redes de liquidez y un control estricto del crecimiento de los agregados monetarios, mediante la esterilización de la oferta de pesos que exceda a la demanda", dijo la entidad el miércoles mediante su programa monetario enviado al Congreso.
"La flotación administrada continuará siendo uno de los pilares de la política monetaria, tendiente a disminuir la volatilidad excesiva del tipo de cambio y, por consiguiente, contribuir a fortalecer la demanda de dinero", agregó.
Las pizarras minoristas del peso también mostraron equilibrio en 3,79/3,83 por cada dólar .
Este jueves los bancos argentinos permanecieron abiertos en sus horarios habituales, mientras que la actividad se reanudará el lunes tras el feriado de Año Nuevo.
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