El Estado, con ingresos que este año ya suman u$s 1.000 millones por retenciones, resulta ser el gran beneficiado por el «boom» de la soja en la Argentina.
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El país ya colocó en el exterior 16 millones de toneladas del complejo oleaginoso (grano y manufacturas) por u$s 3.500 millones. De dicho monto global, van al fisco 23,5% por la soja en grano y 20% por aceites y harinas, que sumado a impuestos menores, totalizan un monto cercano a los u$s 1.000 millones, equivalente a la cotización total de 5.900.000 toneladas de soja de la próxima campaña, la misma de la que tanto se habla, y que apenas comenzó a sembrarse. La importancia de las retenciones (derechos de exportación), en las cuentas del Estado quedó ratificada en las últimas semanas, cuando no solo se confirmó que permanecerán un año más -sin un esquema escalonado para su eliminaciónsino que comenzó a especularse -otra vez-con un aumento en la alícuota impuesta sobre la soja, el cultivo «vedette» de este año. En Economía se planteó la posibilidad de llevar la retención de la oleaginosa hacia una alícuota de 30%.
Los productores, en su mayoría ajenos a estas cuestiones, continuaron con su política de retener el producto. «Al promediar octubre, los productores aún deben decidir el destino de aproximadamente u$s 3.000 millones en mercadería en instalaciones propias o de terceros, o en silo bolsas y sobre grano entregado en operaciones a fijar y sobre los cuales no se ha establecido valor», reconocía el consultor Carlos Etchepare en su informe de coyuntura.
• Fortaleza
En efecto, la fuerte existencia de soja en poder de los productores determina también la fortaleza del precio: la oleaginosa se pagó ayer a u$s 211,5 en la posición disponible de la plaza de futuros, un valor lejano a los u$s 268,32 que operaron en el mercado de Chicago. El diferencial representa, el descuento que realizan los exportadores sobre el precio que le pagan al productor por las retenciones que cobra el Estado.
Pese a este contexto con impuestos y con un «dólar granario» que, se afirma, ni alcanza a $ 1,20, los productores aún reciben el beneficio de precios internacionales altos (la suba alcanzó en el último mes y medio a 45%). Además, el margen bruto de soja, que varía según los rendimientos y las zonas, se sitúa entre u$s 300/u$s 400 por cada hectárea de soja, sustentada por costos de implantación menores a los de otros cultivos. A estas ganancias individuales según la tenencia de soja -que muchos, pero no todos los productores cultivan-se le descuenta el impuesto a las ganancias que no tuvo su ajuste por inflación.
Los ingresos que genera la soja este año despierta expectativas desmedidas. Se siguen ganando tierras marginales para llegar a una cosecha de 37 millones de toneladas que pocos creen poder alcanzar.
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