10 de julio 2007 - 00:00

El euro en máximo histórico frente al dólar

El euro superó por primera vez en su historia el umbral de los 1,37 dólares frente a un billete verde minado por las perspectivas económicas y monetarias estadounidenses, mientras el debate sobre los efectos negativos de una moneda fuerte alcanza su clímax en Europa.

El euro, utilizado en 13 países por unos 320 millones de personas, subió hasta 1,3740 dólares. La libra esterlina, por su lado, alcanzó un nuevo máximo desde 1981 a 2,0275 dólares.

El billete verde está debilitado por los temores de que los problemas del crédito inmobiliario de riesgo (conocidos como "subprime" en inglés) se propaguen al conjunto del sector financiero en Estados Unidos.

Las perspectivas de la economía estadounidense son "un gran signo de interrogación a la hora actual", subrayó Audrey Childe-Freeman, del banco CIBC.

Hasta ahora, el buen desempeño del mercado laboral es positivo para la economía estadounidense. "Pero siempre hay un tiempo de retraso y su buena resistencia no durará mucho tiempo", advirtió la economista.

De manera más general, la subida de las tasas de interés en Europa y en el Reino Unido, mientras que se hallan estancadas en Estados Unidos, incita a los inversores a buscar mejores rendimientos financieros, a comprar euros y libras en vez de dólares.

Las tasas de interés de la zona euro podrían subir hasta 4,50% a fines de 2007 o inicios de 2008, según los analistas. En el Reino Unido, ya están en su nivel más alto desde comienzos de 2001 a 5,75%, y podrían superar el umbral de 6%.

Este nuevo récord del euro tiene lugar en momentos en que el presidente francés Nicolas Sarkozy, inquieto por los efectos negativos de una divisa demasiado fuerte sobre la economía, sobre todo en las exportaciones, defiende una política de cambios europea.

Sarkozy reprocha al Banco Central Europeo (BCE) sacrificar en nombre de la estabilidad de los precios las consideraciones sobre el crecimiento, y desearía que el Eurogrupo tuviera una mirada más política a la hora de adoptar su política monetaria.

"Sobre la política monetaria, no estamos exactamente sobre la misma longitud de onda" con el presidente del BCE Jean-Claude Trichet, afirmó Sarkozy el lunes en una conferencia de prensa en Bruselas, tras una reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro en la cual participó.

La mayoría de los dirigentes europeos están lejos de compartir este análisis y estas reivindicaciones. A veces recuerdan que los tipos de cambio son determinados por el mercado, posición oficial del G7, y a veces relativizan los efectos negativos de una divisa fuerte.

"Adoro el euro fuerte", declaró en Bruselas el lunes Peer Steinbrück, ministro de Finanzas de Alemania, campeón mundial de las exportaciones.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, considera por su lado que el euro fuerte es "la mejor prueba" de la buena salud económica de la zona euro, según indicó el viernes pasado.

Para Nicolas Bouzou, del bufete de consultores Asterès, Alemania está menos expuesta que Francia al vigor de la moneda única porque exporta bienes más diferenciados y es más competitiva.

"Eso explica la serenidad de los alemanes, que ven al euro fuerte como un buen remedio contra las presiones inflacionistas", subrayó.

La Comisión Europea estimó por su parte a comienzos de julio que el alza real del euro desde 2001 sólo tuvo un "débil impacto" sobre las exportaciones de la zona, e invitó a Francia a solucionar sus problemas de competitividad.

Así como se topa con poco eco entre sus colegas, el activismo del presidente francés deja de mármol al mercado. "Las declaraciones de Sarkozy no mueven un ápice la cotización del euro", subrayó un economista de un gran banco europeo en Londres.

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