14 de agosto 2012 - 21:49

"El foco debe ser mirar qué pasa con el crecimiento, la distribución de ingresos y con la pobreza"

La presidente Cristina de Kirchner puede sentirse muy conforme con la marcha de la economía y reforzar su convencimiento que los problemas de la inflación, las intervenciones en la economía, no son factores que sean considerados preocupantes al menos por un Premio Nobel de la talla de Joseph Stiglitz. Durante su estadía en la Argentina evitó en todo momento hablar acerca de la inflación que registra el país desde el 2006 hasta la fecha. Asimismo, no se lo escuchó criticar las limitaciones a las importaciones, la elevada emisión monetaria o las restricciones al acceso divisas que dio lugar a un mercado negro.

La única referencia a la inflación y, en términos genéricos, la hizo durante su exposición que se llevó a cabo en el seminario "La Crisis de Deuda y su Resolución", organizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires donde el premio Nobel de Economía admitió que la inflación "sólo si es muy alta, puede afectar el crecimiento", al tiempo que alertó que si los mercados se preocupan por el incremento de los precios no es por "los pobres".

En la misma disertación también elogió la política de retenciones a las exportaciones llevada adelante por el Gobierno al sostener que "los beneficios que fueron a los exportadores", como consecuencia de la salida de la crisis, con las retenciones se contribuyó al "proceso de distribución" de los ingresos.

En otro tramo, al igual que el lunes cuando estuvo junto a la primera mandataria, alertó respecto a que "observa una desaceleración del crecimiento mundial". Ante la pregunta de ámbito.com para conocer su opinión respecto a que algunos economistas en la Argentina ya hablan de estanflación, Stiglitz respondió: "No tengo información detallada acerca de lo que esta pasando en Argentina. Existe una desaceleración a nivel global. Europa está en recesión, China e India están creciendo menos y eso va a llevar a que se tomen buenas políticas en Argentina para evitar la desaceleración. Y, si se aplican políticas erróneas la desaceleración podría ser más severa". Pero ante la repregunta respecto a cuáles serían esas "malas políticas", aquí Stiglitz nuevamente evitó dar una respuesta concreta: "Esto demandaría ir a un largo detalle de políticas y no me siento en condiciones de opinar sobre el particular".

Se mostró sumamente pesimista respecto a la Eurozona donde no dudó en afirmar que "la depresión continuará por varios años". Volvió a abogar porque se efectúe una reestructuración de la deuda de varios países sostenible en el tiempo. Aunque, Stiglitz propicia que Alemania abandone el euro pero esto no significa que "el euro dejaría de existir". Algunos países de la Eurozona deberían continuar con esta moneda pero deberían entonces contar con fundamentals más similares. "De esta manera se lograría bajar el nivel de deuda en relación con el PBI", señaló el Premio Nobel. Reconoció que esta iniciativa está muy lejos de ser tenida en cuenta. Stiglitz coincide con otros economistas que sostienen que Alemania es el único país de Europa que es competitivo y claramente se diferencia del resto.

En el mano a mano con el periodismo el economista norteamericano no se apartó de un discurso amable hacia la Argentina. Uno de los temas más urticantes es el referido a la inflación pero Stiglitz supo con habilidad escapar a definiciones. Así, se pronunció a favor de que "los gobiernos deben tener una agencia de estadísticas independiente que provea estadísticas confiables" al tiempo que admitió que siempre "existe una gran controversia acerca de cómo se construyen las estadísticas".

Frente a la pregunta de ámbito.com respecto a que, aún tomando la inflación oficial, esta es elevada y cómo a su juicio debería encararse este problema, Stiglitz apeló a sus dotes de profesor para responder: "Tener un análisis de cuáles son las causas de la inflación es absolutamente esencial para comprender que hacer al respecto. La inflación no es un índice en sí mismo. De lo que realmente tenemos que preocuparnos es acerca de las consecuencias de la inflación. El foco debe ser mirar que está pasando con el crecimiento, con la distribución de ingresos y con la pobreza", dijo evitando de esta manera dar algún consejo.

Además, se mostró muy crítico del pensamiento económico que pone el foco en las metas de inflación. Puso como ejemplo que la crisis que está atravesando Europa en parte es consecuencia de haberse enfocado sólo en la inflación y no visualizar otros aspectos de la economía. "El foco puesto en inflación en los Estados Unidos y Europa antes del 2008 fue una de las razones por las cuales entramos en la crisis. Porque no se estaban enfocando en la estabilidad financiera, en desempleo, en fin en otros aspectos que deberían haberse enfocado", enfatizó.

En otro momento reiteró que la inflación es sólo un termómetro y afirmó que "la paranoia inflacionaria" termina a ciertos niveles "siendo un problema peor que la inflación". Y explicó que las causas de la inflación pueden ser exógenas caso aquellos países que se ven obligados a importar petróleo o alimentos o endógenas pero sobre este punto no ahondó.

Ante preguntas concretas referidas a cómo afecta el intervencionismo del Estado, Stiglitz respondió: "No existe una sola medida para medir cuánta intervención existe. Los gobiernos siempre intervienen. Los mercados solo existen en el contexto de leyes, regulaciones, reglas, políticas. Siempre habrá reglas en las regulaciones y la cuestión es ver si uno cuenta con las regulaciones correctas".

Como lo hizo cuando estuvo con la jefa de Estado, Stiglitz se mostró contrario a la aplicación de paquetes de austeridad o ajuste. "Ninguna economía se recupera con austeridad. En los únicos casos que la austeridad es asociada con recuperación y no por los planes de austeridad, es porque se incrementaron las exportaciones", explicó.

Finalmente se ocupó de criticar a los economistas ortodoxos aunque defendió a la profesión al decir que "no hay que protestar contra los economistas porque la gente escucha lo que quiere escuchar" en referencia a que siempre en simultáneo existen otros economistas que advierten "mire que esto es un desastre".

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