1 de julio 2005 - 00:00

El Fondo pide ya contratos a largo plazo con privatizadas. No más controles de precios

El FMI volvió a condicionar el acuerdo con la Argentina a que se avance con reformas estructurales. Esta vez lo hizo el directorio, a través de la publicación del contenido de la reunión en la que se discutió el caso argentino la semana pasada. Entre otras cuestiones, critica los acuerdos de precios que se alcanzaron con distintos sectores ya que -considera- no contribuyen a generar buen clima de negocios. Se nota claramente en esos comunicados la presión del G-7, que solicita además que se cierren acuerdos de largo plazo con las privatizadas. En definitiva, se repiten prácticamente todas las exigencias ya conocidas para encarar la negociación. Todo indica que las partes están aún demasiado lejos como para esperar un pronto entendimiento. Es que el FMI está cómodo mientras el gobierno continúa cancelando deuda en efectivo. Al menos bajó el nivel de hostilidad pública: Silvio Berlusconi prometió al canciller Rafael Bielsa que Italia ya no será una traba para la Argentina dentro del organismo.

Rodrigo de Rato
Rodrigo de Rato
El directorio del FMI aseguró que, sin aumento de tarifas, los servicios públicos «no son sustentables» y enfatizó que los acuerdos de precios alcanzados con distintas industrias para evitar incrementos «no sirven y van en contra del clima de negocios».

Estas son algunas de las principales consideraciones que surgen de las minutas de la reunión que mantuvieron los 24 directores el 20 de junio pasado para discutir el caso argentino. El FMI publicó ayer oficialmente las conclusiones, que serán la base central de la negociación que comenzará con el gobierno a mediados de julio.

El representante argentino ante el FMI, Héctor Torres, eligió ver el lado favorable del informe: «Desaparece el número mágico de 4,5% de PBI de superávit fiscal que había mencionado el staff en su informe». Sin embargo, el directorio sí destaca la necesidad de mantener altos niveles de ahorro. E incluso pide que, para el resto de 2005, se limite la suba del gasto.

• Inflexibles

El informe refleja la inflexible posición que mantienen los países del G-7 (son los que mandan en el directorio del FMI) sobre la situación argentina. Y si bien reconocen que se produjo una recuperación importante, resaltan que aún quedan muchas tareas por hacer.

Estos son los principales puntos que surgen de la discusión que mantuvieron los directores del FMI al analizar la situación de país. Incluyen sugerencias para que aumenten más las tasas de interés, piden menores compras del Central para sostener el dólar,y la eliminación de impuestos distorsivos:

• La economía argentina tuvo un fuerte rebote desde la crisis financiera de 2001. La confianza se recuperó de manera sostenida desde principios de 2003, y el robusto resurgimiento de la demanda de dinero fue uno de los aspectos clave de la recuperación.

La performance fiscal tuvo importantes resultados en 2003 y en 2004. Pero los impuestos distorsivos ( retenciones y gravamen al cheque) representan 20% del total. Deberían ser eliminados, pero sin poner en peligro los ingresos ni la solvencia en las cuentas nacionales en favor de las provinciales.

• En 2005 las condiciones de la economía se mantienen favorables. La inflación, sin embargo, se aceleró ante el aumento de la demanda, menor capacidad instalada, aumentos de salarios y la situación monetaria. De todas formas, la política monetaria se fue ajustando en los últimos meses.

El directorio advierte a las autoridades que las medidas administrativas para estabilizar los precios no son efectivas y pueden generar consecuencias adversas en el clima de inversión.

• El superávit fiscal de 3,8% del PBI comprometido para este año representa un fuerte estímulo fiscal respecto de 5,1% del año pasado. Son bienvenidas las indicaciones de que este año también se superará la pauta. Será importante mantener el control del gasto para el resto del año.

Son buenos los recientes esfuerzos para subir las tasas de interés, pero es deseable que haya aumentos adicionales. La base monetaria debería bajar a los niveles de piso del rango establecido, lo cual podría requerir una reducción en la intervención extranjera (compra de dólares) y aumentos adicionales de las tasas.

La mayor parte de los directores consideró que debería existir una mayor flexibilidad del tipo de cambio y que la intervención del gobierno en el mercado cambiario debe ser transparente.

• Unos pocos directores advirtieron sobre el uso de control de capitales como mecanismo para resistir la presión para la revaluación del peso.

• Las reformas fiscales son cruciales para sostener la performance presupuestaria y asegurar el crecimiento en el mediano plazo. Entre otras cuestiones, debe haber más control sobre gastos y endeudamiento de las provincias, menos manejo discrecional del reparto a las provincias y mejor coordinación fiscal entre los distintos niveles de gobierno.

El sistema bancario continúa vulnerable y subcapitalizado en relación con los estándares internacionales. Quedan algunos temas pendientes, como clarificar la situación judicial de los amparos. Se recomienda una pronta capitalización de las entidades.

La situación de las compañías de servicios públicos no es sostenible. Los problemas para resolver temas pendientes podría tener consecuencias sobre la estabilidad macroeconómica, el clima de negocios y el futuro crecimiento. Los directores urgen a las autoridades a cerrar rápidamente acuerdos de largo plazo con las concesionarias para asegurar una apropiada rentabilidad e inversiones en estos sectores.

• La reestructuración de la deuda fue un paso importante para normalizar la situación con los acreedores. Pero es necesario una estrategia a futuro para resolver la situación de los bonistas que no ingresaron en el canje, que mantienen títulos por u$s 20.000 millones.

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