La baja temperatura fue un aliado inesperado para acompañar la estrategia del Banco Central de frenar la compra de dólares. Esto, junto con las nuevas disposiciones que adoptó la autoridad monetaria, explica el panorama que ayer mostró el microcentro porteño: menos gente y menos filas en las puertas de los bancos y casas de cambio.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Claro que también influyó el hecho de que varias entidades resolvieron retirarse de la red que opera por orden y cuenta del Central; ahora, sólo venden dólares a sus clientes.
A la par de la caída de la cotización del dólar en el mercado en el que interviene el Central, los precios ofrecidos por los «arbolitos» (personas que compran y venden divisas en la calle) ajustaron rápidamente.
• Orden sorprendente
La menor afluencia de público en busca de dólares dio lugar a que la operatoria en el segmento libre apenas se prolongara media hora luego del cierre del mercado, cuando en los últimos días, pasadas las 17, seguían operando intensamente los «arbolitos».
Es más, ayer sorprendió el orden que imperaba en las filas para ingresar en bancos y casas de cambio.
Poco después de las 14, llamaba la atención la poca gente que esperaba fuera de las entidades para comprar y vender dólares.
Ayer se vieron más las caras tradicionales del mercado callejero de cambios y menos presencia de grupos de jóvenes (quienes cobran para formar fila) conocidos como coleros.
Dejá tu comentario