El gobierno Kirchner insiste en estatizar
El gobierno Kirchner se entusiasmó con la posibilidad de hacer rentable el Correo que intervinieron y le sacaron a Franco Macri y, por tanto, mantenerlo de nuevo dentro del Estado. Es una ilusión, un dispendio más de fondos públicos como la rehabilitación de trenes de pasajeros que también funcionarios del gobierno -jugando a empresarios pero no arriesgando capital propio, desde ya- creen que «serán rentables». Ignoran el principio probado hasta el hartazgo de que cuando el capital privado -que sí tiene riesgo de quiebra y perderlo todo- no va a un negocio porque perderá menos debe ir el gobierno porque perderá el cuádruple o el quíntuple aunque, claro, no se empobrecen los funcionarios que «juegan a empresarios» sino todos los argentinos que aportan los fondos malgastados desaprensivamente por el Estado. Este Correo reestatizado está funcionando bien simplemente porque el Estado no se paga a sí mismo el canon elevado que le exigía a Franco Macri. Además, dentro del Estado se puede no pagarle a la AFIP, ni cargas sociales, no renovar tecnología y equipos limitándose a cubrir sueldos con decaimiento general de la empresa, algo que para un privado sería suicida y para el funcionario no porque cuando suceda ya no estará. El tren a Misiones dio promedio de 33 horas por viaje a un mes de su funcionamiento cuando un micro cubre el trayecto en 14 horas, tuvo dos descarrilamientos y tres veces tuvo que terminar completando el viaje de los pasajeros en micros.Además en uno de los descarrilamientos provocó un herido grave. ¿Se justifica haber puesto fondos del Estado en esto, operar otros servicios con igual desprolijidad (25 horas en otro tren a Tucumán), haber inventado LAFSA pagándole al personal de la ex LAPA (1.100 personas cuando Aerolíneas Argentinas piensa incorporar 1.700 y podía absorberlas) y el combustible ($ 3 millones mensuales) a Southern Winds, con el agregado de que el personal que cobra del Estado tiene más sueldo que el de la empresa privada subvencionada? Contra el «nuevo estatismo», incomprensible que alienta el gobierno, vale la pena mencionar el ejemplo de Educ.ar, empresa creada en el año 2000 (gobierno De la Rúa) con una donación de 11 millones de dólares de un argentino radicado en España, Martín Varsavsky. O sea uno de los argentinos a quienes siempre se le piden que repatrien capital (para peor el argentino Varsavsky lo ganó afuera). En «Clarín» salió una nota de Pablo Calvo, realmente aleccionadora para el gobierno, la izquierda criolla y los estatistas tipo Duhalde sobre las «bondades de estatizar» a la que son tan propicios. Veamos.
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La idea de reconvertir el portal parece avanzada: hay un fondo de 550.000 pesos reservado para afrontar las eventuales indemnizaciones del personal por la posible liquidación de la empresa, revelaron fuentes oficiales. Es la única plata que queda de la millonaria donación de Varsavsky. El resto se lo tragó la burocracia.
Mientras tanto, el gobierno tendrá que lidiar con el propietario de la casona de la calle Azcuénaga, donde funciona la empresa ahora en crisis. El hombre le hizo juicio al Estado por 90.000 pesos de alquileres impagos.




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