Se suponía que normalmente el mercado sube tras el feriado del 4 de julio. Ayer, con pocas excepciones, el retroceso fue general. Pero esto no importa demasiado. Lo que en cambio sí llamo la atención es el volumen operado apenas llegó a 932 millones de acciones en el mercado tradicional y 1.300 millones en el electrónico. Podría decirse que esto tuvo que ver con que estamos en pleno período de vacaciones, peor aun así parece haber sido demasiado poco, especialmente si miramos lo que ocurrió en el resto del continente.
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De a poco, o no tan de a poco, ya que frente a la baja de 0,86% que tuvo el Promedio Industrial cerrando en 10.479,86 puntos se contrapone la de 2,83% del NASDAQ y 3,925 de retroceso de los papeles de Internet, los títulos de los papeles de la nueva economía parecen estar volviendo a niveles que muchos afirmaban hace una semana que no volverían a ser tocados. Los vientos del malhumor vinieron del otro lado del Atlántico, donde la proveedora de equipos telefónicos Marconi (que a pesar de sus connotaciones italianas es una empresa británica) anunció que las ganancias del año se redujeron en 50% (casi lo mismo que cayó su acción en los EE.UU.). Agregando horror al espanto, la venta de una de sus divisiones a Philips de Holanda se concretó a un precio casi u$s 1.000 menos de lo esperado por los analistas. A esto se sumó una serie de advertencias de caída de resultados por parte de Federated Department Stores (minorista), Knight Trading, Guess, Worldcom, etc. etc. Luego de estos anuncios, pocos siguieron afirmando que lo peor del año ya pasó y que la economía sigue a toda marcha. En particular la situación es tan mala en el sector minorista que muchos compradores han pospuesto las compras de cambio de estación hasta no tener señales más claras de lo que depara la demanda. Según la gente de Thompson Financial, las integrantes del S&P500 anunciarían una baja de 17,3% en sus ganancias del segundo trimestre, muy por encima de la caída de 6,1% que tuvieron en el primero. Complicando más las cosas, el Banco Central Europeo decidió una vez más no modificar la tasa a pesar de que la economía del Viejo Continente sigue por la mala senda. Con esto apenas consiguieron deprimir una vez más el euro que llegó al mínimo en siete meses. Prácticamente el único sector que quedó en positivo fue el petrolero que ganó algo menos de 2% tras anunciarse una caída en los inventarios de crudo que apuntalo al Petróleo. A nivel individual, Honeywell se merece un comentario ya que trepó 4,6% con el cambio de su fracasado ex presidente. Curioso que en este escenario negativo los bonos del Tesoro retrocediesen llevando la tasa de 10 años a 5,416% y a 30 a 5,755%. Por suerte hoy es otro día. Informate más
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