29 de marzo 2001 - 00:00

El mercado se cobró caro la confianza

El mercado se cobró caro la confianza
Lo de ayer no debería de haber ocurrido. Es que casi pareció una trampa. De a poco las cosas estaban calmándose y, cuando muchos comenzaron a hablar de un nuevo mercado alcista, se desató otro derrumbe, en lo que es la parte más sensible del mercado: el NASDAQ. Si bien la baja de 1,63% que tuvo el Dow al cerrar en 9.785,35 puntos puede ser preocupante, igual estamos por encima de donde se inició la semana. Pero luego del desplome de 5,99% que tuvo ayer el mercado electrónico, este indicador retrocedió a niveles de una semana atrás. Como hace catorce días que no se veía, el centro del escenario lo volvieron a ocupar las proyecciones de ganancias de las empresas. Al frente de esto estuvieron Palm (la fabricante de esa especie de Gillete electrónica) y Nortel (el mayor proveedor de equipos de telefonía del mundo) seguidas por Cisco y Disney, que anunció una reducción de 3% en su personal. Las primeras tres empresas tuvieron un derrumbe como hace tiempo no se observaba, de 47,98%, 16,47% y 13,1%, en tanto que la última, tal vez merced a su calidad de blue chip cayo sólo 2,88%. Pero si las cosas fueron mal para las grandes empresas de la tecnología (el NASDAQ 100 perdió 7,69%), mucho peor les fue a los papeles de Internet que en promedio retrocedieron 11,44%. En realidad, aun más preocupante que los números actuales o futuros de las empresas es el que muchas de ellas ni siquiera se animan a dar estimaciones más o menos realistas sobre cuál será su devenir (es como que los CEO dicen que no saben cuánto caerá el negocio). Si bien las principales noticias negativas en el área tecnológica se conocieron por la mañana, el que el NASDAQ quedara a sólo 2 puntos del mínimo intradiario (y una cincuentena de puntos del mínimo del año), da clara evidencia del desánimo general. De hecho, prácticamente 91% de todo lo operado electrónicamente se negoció sobre papeles en baja. Si para los tenedores de los papeles más tradicionales no fue peor la jornada, es porque muchos volvieron a desprenderse de los papeles de más riesgo para pasarse a los "defensivos" en particular los laboratorios y algunos productos de consumo masivo. Si bien por la mañana se notó cierta búsqueda de seguridad en los bonos del Tesoro, hacia la tarde este movimiento se había frenado y para el cierre la tasa a 10 años caía a 4.974% mientras que a 30 años trepaba a 5.468%. Lo de ayer no debía de haber ocurrido... pero ocurrió. El problema es que incluso los que esperaban una "corrección", tras la fuerte suba de las últimas dos semanas no preveían algo tan duro como lo vivido. Como saldo tenemos una vez más a muchos heridos y más escépticos sobre el futuro del mercado.

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