Intentó salir a tomar un poco de aire renovador, jugando a favor ciertas expectativas, pero el «día después» de la visita presidencial a Estados Unidos reflejó en los paneles, aquello mismo que recaló en la mayoría de las opiniones prácticas: si nada más que para expresiones de deseos, o de muestras de aliento ambiguas, envió Bush por Kirchner; no se entiende cuál resultaba la prisa. Seguramente algo más, bastante más, se conversó en la reunión: lo que habrá que aguardar -tal vez, viniendo de un medio de afuera- por ver si hay filtraciones. Con lo expuesto, el estímulo positivo no existió, la situación -fuera de lo formal- quedó como estaba: y con un punto contrario, que neutralizó todo lo del Norte, con un funcionario en Buenos Aires deslizando su grosera descortesía, ante un visitante francés.
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La plaza porteña actuó como compungida, falta de «toros» a la rueda de la víspera, y ni siquiera un arrugue de volumen en virtud de los precios pudo colocarle un punto de equilibrio. Decantación de cotizaciones, caída de 1,5 por ciento en el Merval, sin hechos relevantes más que un máximo de 3% de desmejora para Comercial. Grupo Galicia, gran protagonista, ayer actuó con casi 6 millones de títulos, pero con ventas que la hicieron bajar 1%. De $ 39 millones efectivos, $ 17 millones fueron a certificados, presionando la base negociada a niveles modestos y perdiendo el sobregiro entusiasta que quiso quebrar la tendencia inicial de julio. Opaca.
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