4 de septiembre 2016 - 12:58

El Presidente y un difícil aterrizaje a la realidad

El Presidente y un difícil aterrizaje a la realidad
El presidente Mauricio Macri cuando retorne este martes a la Argentina lo hará con la satisfacción de ratificar cuánto el mundo ahora valora a la Argentina. Sin embargo, el beneplácito de sus logros en China se verán opacados por la dura semana que deberá enfrentar su gobierno.

Apenas llegado Macri a Buenos Aires, su polémico ministro de Energía, Juan José Aranguren, dará a conocer el nuevo cuadro tarifario al tiempo que se espera que la Corte Suprema esta semana se expida sobre los amparos que aún persisten por los aumentos eléctricos en algunos partidos de la provincia de Buenos Aires.

En la Rosada ni se aventuran a estimar cómo será la sentencia, "el que se quemó con leche, ve una vaca y llora", se excusan recordando el excesivo optimismo que se tuvo con el Alto Tribunal respecto al fallo del gas. Ante la insistencia estiman que lo lógico sería un fallo a favor de la decisión oficial pero, who knows?", se confiesan.

Volviendo al nuevo cuadro tarifario de gas, prometen que los aumentos serán inferiores al 400% y que se corrigieron errores pasados. Lo que no queda claro aún es si se mejorará la comunicación hacia la sociedad, un aspecto que fuera muy cuestionado e incluso mereció la autocrítica de algunos sectores dentro de la Rosada. Por la dudas, la vicepresidente Gabriela Michetti, acompañada de los ministros de Energía, Juan José Aranguren, de Interior, Rogelio Frigerio, el secretario coordinador, Gustavo Lopetegui y el exsecretario de Energía, Alieto Guadgani decidió tomar la batuta y comunicar a sus pares del Senado el nuevo esquema tarifario. Además, el propósito de invitar a los senadores es "escuchar sus comentarios e inquietudes" sobre el tema. La invitación es para este martes y en la Casa Rosada.

Los analistas señalan que la buena imagen que aún mantiene el Gobierno se debe en buena medida al "contraste" con el desfile de "blanqueo de la corrupción", como se lo llama al destape de las causas que salpican al gobierno de la expresidente Cristina de Kirchner.

Pero quienes analizan internamente estos temas señalan que en caso de descubrirse algún hecho ilícito por parte de algún funcionario del gobierno "la sociedad será más dura con nosotros, porque les prometimos el cambio", explican en la Rosada. Por esto, Macri no dudó en separar a Gómez Centurión de la Aduana. También siguen con mucha atención los pasos de Horacio Rodríguez Larreta a quién en broma lo llaman "el privatizador" por su afán de vender cuánto terreno grande quede libre en la Ciudad. Ya en su momento, cuando anunció que iba a construir una nueva autopista Ilia y en la actual se desplegaría un gran espacio verde dicen que hubo más de un llamado no precisamente amistoso, al estrecho colaborador de Macri.

Otro funcionario del que no se puede decir que cosecha muchos amigos es el jefe de Gabinete, Marcos Peña. En particular, quienes lo critican son curiosamente del ala política. Tanto en el radicalismo como en el PRO suelen quejarse de que Peña oficia de "cerco" ya que impide que le lleguen a Macri sus propuestas o críticas. También lo acusan de "aislar" al presidente de la realidad, de basarse más en encuestas que en hechos y ser el fiel interprete del pensamiento "apolítico" de Jaime Duran Barba. No casualmente es Peña quién tiene bajo su estrecho control toda la comunicación oficial. El problema es que a estas críticas ahora también se sumó Lilita Carrió.

Macri, ya cuando partió el pasado miércoles, dejó a su gabinete bastante revuelto. Por caso, un ministro que se cree "estrella", como suelen decir en los pasillos de la Rosada, provocó cortocircuitos por sus declaraciones "sacadas de contexto", viejo y remanido recurso para desdecirse de lo que realmente quiso decir.

Alfonso Prat Gay, el titular de Hacienda, cosecha en el gabinete tantos adeptos como detractores. Están los que le reconocen sus logros: salida del cepo, negociación con los holdouts, y están aquellos que ponen el ojo en no haber bajado el gasto público y critican su gradualismo "keynesiano". Donde existe coincidencia entre ambos grupos es en que Prat Gay "es un personaje difícil", manera diplomática de señalar su soberbia. Es más, molesta mucho en el gobierno que cuando el presidente Macri no asiste a las reuniones de gabinete, el titular del Palacio de Hacienda pega el faltazo y envía en su lugar a su segundo.

Algunos interpretan que el jefe del Palacio de Hacienda, con sus dichos, lo que persigue es dejar su cargo, en tanto otros sostienen que por el contrario está buscando que Macri lo avale y así tener más poder dentro del desmembrado gabinete económico. Al parecer, habría encontrado como su aliado en esta pelea a Rogelio Frigerio, ya que el freno a la actividad económica complica el escenario político, en particular pensando en las elecciones de medio término.

Federico Sturzeneger, el titular del Banco Central, al igual que Aranguren, en tanto sigue gozando del beneplácito presidencial por una cuestión concreta: ambos están más cerca de interpretar la visión económica de Macri.

Desde China el primer mandatario pudo ver que la multitudinaria Marcha Federal puso en claro que el éxito de bajar la inflación a menos de un dígito en agosto no fue sin costo: la recesión se hizo sentir en la Plaza de Mayo. Un logro que se esfumo con los miles de manifestantes reclamando por trabajo.

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