Por cómo se venía y el porrazo que se pegaron, los indicadores bursátiles del mundo bien pueden quedar con el título de haber sido la primera rueda con perfiles «negros» en el nuevo milenio.
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Más que nada por la forma en que quebraron los sostenes de casi todos, con oferta que salió de modo feroz de sus posiciones.
Bajas de tres, cuatro por ciento, resultaron menú común de la última fecha semanal, derrumbando al período y dejando entrever que febrero no solamente pasará al historial como aburrido, sino tal vez como frontera entre lo bueno y lo malo.
Buen argumento a mano resultó el bombardeo sobre Irak, acaso la excusa y detonante que precisaban mercados que tenían la debilidad marcada en su interior.
La doble baja de tasas no había traído ningún efecto notorio de solidez, se seguían pidiendo ayudas, y el encontrarse con un motivo que promoviera el ruido inesperado abrió las compuertas.
Semana de 4%
La pérdida del Merval en la semana fue de 4%, pero el número en puntos es lo que más impacta: porque de tocar casi los «550» en enero, se pasó a los «483» desairados del viernes.
El índice se cayó del alambre de «500» en un par de ruedas y siguió viaje. Lo que viene goza de todos los nervios, todos, impulsos al por mayor y una desprolijidad segura: que antes se había evitado.