Banco Río anunciará hoy oficialmente el lanzamiento de una serie de cédulas hipotecarias, un instrumento no sólo para inversores sino también para fondearse de cara al incremento de las solicitudes de créditos hipotecarios. La entidad es una de las tres más activas en este negocio, junto con el Banco Hipotecario y el Banco Ciudad. Las cédulas hipotecarias eran un viejo instrumento que había caído en desuso hace varias décadas; ante la imposibilidad de seguir fondeándose en el exterior y al no contar con una red de sucursales que les permitiera captar ahorros del público, la conducción del Hipotecario las reflotó hace poco más de un año justamente para tener con qué volver a prestar; así, el BHSA lanzó ya tres series de unos $ 40 millones cada una, que colocó en su totalidad, y en su gran mayoría entre inversores institucionales ( fundamentalmente entre las AFJP).
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Ahora le toca el turno de echar mano a este recurso a la filial local del Grupo Santander; la suscripción de sus cédulas comenzará mañana, y esta primera serie será de $ 83 millones, sobre un programa total (aprobado por la Comisión Nacional de Valores) de unos $ 250 millones. Según fuentes cercanas al Río, el bono tendrá una amortización mensual de capital e intereses, pagará CER más 1% con un mínimo de 5% anual y su plazo de repago será de dos años y medio.
¿Por qué salir en este momento a buscar dinero no sólo de los ahorristas y depositantes del banco, sino del mercado? «Porque el número de créditos pedidos y otorgados está creciendo de manera que ni nosotros preveíamos. En julio ya llevamos desembolsados $ 40 millones, contra los $ 34 millones de junio.Y no se trata de un tema estacional: históricamente el mes en que se hace la mayor cantidad de operaciones inmobiliarias es diciembre...», dice una alta fuente del banco.
Curiosamente, la casi totalidad de los préstamos que se concede son para compra, construcción o ampliación de vivienda para uso propio. Es que todavía no existe demanda por parte de los desarrolladores de crédito para la construcción. Esto se explica porque sigue siendo más barato autofinanciarse -o sea, traer dinero que se tiene depositado en el exterior-a tomar un crédito bancario. «Lo que usted dice es verdad, pero también es cierto que llegará un momento en que deberán comenzar a apalancarse para seguir construyendo», se esperanza el banquero, quien admite que en esa «pata» del mercado aún no hay negocios.
¿Qué es lo que demandan los solicitantes? «Por ahora, la gente está pidiendo cerca de 45% del valor de la propiedad; el monto promedio de los crédito ronda los $ 70.000, por lo que se están comprando inmuebles de unos $ 180.000. El plazo preferido es de 10 a 11 años, a pesar de que hay ofertas hasta 20 años. La tasa preferida es la fija, aun cuando la cuota resulte más cara que con tasa variable. Pero como los plazos son más cortos, terminan aceptando créditos a tasa combinada; hoy, 50% de los créditos son con esta modalidad, 20% a tasa fija y 10% a tasa variable», dice el informante.
En relación con las cédulas, el banquero insiste en que «hay un gran mercado para estos instrumentos; reemplaza con ventajas al plazo fijo ajustable por CER, que es a un año de plazo». El banquero dice que estiman colocar el total de la serie en el curso de esta semana o principios de la próxima («ya tenemos casi todo colocado entre las AFJP», dice) y lanzar la segunda serie antes de fin de año.
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