14 de agosto 2003 - 00:00

El viejo Alan es hoy impotente

El viejo Alan es hoy impotente
Entiéndase bien. Cuando hablamos de la impotencia de Greenspan nos referimos a que a diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando la sola mención de su nombre hacía temblar a una inmensa mayoría de los participantes del mercado, hoy (aunque no lo digan a viva voz) esos mismos "adoradores" sostienen que el máximo banquero del mundo es impotente para reactivar la economía norteamericana. Se podrá discutir lo que se quiera en este sentido, pero lo importante es dónde la gente pone su dinero (no sus palabras), y aquí tenemos la mejor prueba de lo dicho. A pesar de haber actuado el martes totalmente en línea con lo que en la superficie parecía querer el mercado, ayer los bonos del Tesoro se desplomaron otra vez marcando un nuevo máximo para el costo del dinero en estos últimos 13 meses. ¿Cómo se entiende que prestándole dinero al sistema bancario a tasas negativas (prácticamente con la promesa que no serán incrementadas en mediano plazo), este mismo gobierno se vea obligado a pagar cada día más por el dinero que le pide al sector privado? La respuesta es simple (aquí valen las prevenciones de cualquier generalización): el mercado ya no cree en el poder de Greenspan y según pareció verse ayer, tampoco cree demasiado al presidente Bush cuando sugiere (al decir que no solicitará nuevos recortes impositivos), que está tomando una actitud firme para neutralizar el déficit gubernamental. Así, a pesar que los norteamericanos sorprendieron porque siguen gastando mucho más de lo que calculaban los especialistas, la tasa a 10 años trepó a 4,567% derribando al dólar y a las acciones que cerraron con una merma de 0,41% al quedar el Promedio Industrial en 9.271,76 puntos.

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