Sin todavía poderse entender bien a qué se había debido la notable recuperación -en cotizaciones- del jueves, el mercado accionario se dedicó a no preguntar demasiado y ensayar otra aceleración el viernes.
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Y se pasó de largo en el optimismo de sus operadores, así como atravesó prestamente la línea de los 1.400 puntos y haciendo formidable reconquista de terreno en dos ruedas.
Lo siguiente, después del máximo del día en 1.409 puntos, fue un llamado a la realidad: los negocios no estaban convalidando que existiera una corriente tomadora de buen cuerpo y terminó el volumen por hacerle un claro desaire a la voluntad de subir los precios.
• A la inversa
Cuando se precisaba de todo el calor de la caldera, lo que sucedió fue a la inversa. No solamente que no pudo la plaza ver dilatar la base de negocios, sino que la terminó comprobando como en contracción.
Y en la última rueda, apenas $ 44 millones de efectivo surcaron por las acciones ordinarias locales. Diez por ciento de ello en los también apelmasados CEDEAR, generándose un ambiente de nuevo desconcierto: por lo imposible de seguir que se presentan las jornadas y sus signos cambiantes.
Con esa volatilidad llevada al extremo se marcó la semana, dejando casi una diferencia neutra, y cada vez, un mar más picado. Riesgoso.
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