El equipo económico está definiendo el grupo de bancos que colocará los nuevos bonos argentinos en la plaza internacional. Trascendió ayer que la decisión adoptada por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, abrir la operatoria en la Argentina a todas las entidades que se quieran sumar a las designadas hace un año y ofrecer a sus clientes el canje de los títulos en default.
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En el exterior fueron designados Merrill Lynch, la Unión de Bancos Suizos y Barclays como integrantes del sindicato. A ellos se sumarán cerca de 10 entidades para tratar de alcanzar la mayor cobertura posible, y para hacer llegar y convencer a los bonistas dispersos en todo el mundo la propuesta argentina. Ya comenzaron los acercamientos de algunas entidades -casualmente se empezaron a dar informes positivos sobre la economía y la oferta argentinas-, con el objetivo de intentar figurar en esa lista. El despegue de los precios de los bonos argentinos (en realidad los de todos los mercados emergentes) y las mejores condiciones que se agregaron -y se agregarían-a la propuesta desde su primer lanzamiento en Dubai hicieron que ahora los bancos pujen por estar en esa lista cuando hace un año renunciaban a concursar. Estaba en juego, tal como señaló a este diario un banquero europeo, «una cuestión de reputación» porque contactar a bonistas para convencerlos de aceptar una quita de 92% (en el valor presente) como era la de Dubai hace 12 meses implicaba un riesgo no menor en cuanto a la relación con sus clientes.
En la Argentina fueron designados en su momento el Nación, el Galicia y el BBVA Francés. La semana pasada, en una reunión en el 10° piso del Ministerio de Economía, se decidió abrir el juego a todas las entidades financieras y sociedades de Bolsa, siempre bajo la órbita de los tres bancos arriba mencionados. Cobrarán una comisión a determinar por su participación y bonistas que acerquen. «Hay un riesgo en participar de la operación, pero ahora es menor», graficó otro banquero consultado.
Pese al optimismo reinantepor el éxito de la transacción, hay dudas aún sobre la reacción que tomarán los pequeños inversores en Europa y en Japón. La selección de una entidad importante en Italia y en Alemania es clave así como la que actuará en el mercado japonés. Puntualmente en Italia son cerca de 450.000 ciudadanos los que primero deben enterarse de que la Argentina lanzó una propuesta, y luego ser convencidos de que es una oportunidad para no dejar pasar. En Alemania (también Suiza y Austria) son 50.000 bonistas más los que deben ser contactados. El monto en juego en estos mercados: u$s 25.000 millones, más de lo que tienen las AFJP. Por ello la presión de Roberto Lavagna el domingo para que Italia juegue a su favor. No será en estas condiciones.
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