Los empresarios textiles se apresuraron a aclarar que el supuesto acuerdo con Brasil sólo se limita al denim, o sea a las importaciones de telas para confeccionar jeans. De todos modos, la incidencia de este producto en el comercio bilateral dista de ser menor: representó en 2003 casi 70% de las importaciones textiles desde el socio del Mercosur. La producción de esa tela en la Argentina está concentrada en tres o cuatro firmas, de las cuales Alpargatas es, de lejos, la mayor: hace cerca de 40% de la tela. De ahí que las negociaciones con los empresarios brasileños fueran encabezadas pro su CEO, Carlos Basaldúa. Según Aldo Karagozian, presidente de la Fundación Pro-Tejer (entidad que intenta nuclear a todos los sectores de la cadena productiva de la indumentaria), «todavía falta mucho para el acuerdo, y uno de los puntos por definir es quién controlará su cumplimiento» (ver aparte). De todos modos, la decisión oficial de poner en marcha lo que es (ni más ni menos) una barrera paraarancelaria contra las importaciones textiles desde Brasil provocó decididas expresiones de apoyo, tanto de la mencionada fundación como desde la CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa). La entidad que preside Osvaldo Cornide afirmó en un comunicado que «la decisión del gobierno argentino de aplicar un sistema de licencias no automáticas para la importación de productos textiles avanza en el camino correcto para defender la industria nacional y corregir asimetrías comerciales con Brasil». La medida a la que se refiere es la que anunció el viernes el ministro Roberto Lavagna, que impide, de hecho, la extensión de permisos automáticos a la importación de textiles desde ese país. Para CAME, «el gobierno nacional tomó la decisión correcta y señala un camino que necesariamente deberá adoptarse para otros sectores.» Y menciona, entre otros, máquinas y equipos (electrodomésticos, cuya importación creció 192% respecto de 2002), máquinas eléctricas (156%), calzado (nada menos que 382%) y maquinaria agrícola (198%). «Lo que se debe entender es que la relación comercial debe tender a nivelar el intercambio manufacturero, para que la alianza no vaya en detrimento de ninguno de los dos países», concluye, contemporizador, el comunicado.
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Por su parte, Karagozian dijo que «la aplicación de un sistema de licencias no automáticas para la importación de productos textiles a nuestro país demuestra la vocación del gobierno nacional de cumplir con su palabra de proteger a la industria nacional y de combatir el desempleo». Sin embargo, el dirigente admitió que «no se puede pretender que la industria nacional se abastezca de telas caras y de mala calidad. Si hay un fabricante de jeans que compra en Brasil porque le conviene, son las reglas de juego. Lo que evita la medida oficial es la aparición de aventureros, que hoy hacen un negocio comprando 100.000 metros de tela, lo venden y después desaparecen». S.D. Informate más
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