Empresas de comercio exterior piden que se libere el cepo a la producción
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• Incertidumbre
Con relación a lo que pueda hacer el próximo gobierno, en un primer momento predominó la idea entre los operadores del comercio exterior que la gestión Macri llevaría el dólar oficial a un nivel del orden de los 14 pesos. Pero, en los últimos días comenzaron a circular versiones en cuanto a que la intención de las futuras autoridades sería lograr una reacomodamiento del dólar oficial en dos etapas, dado el impacto negativo que tendría la corrección cambiaria sobre el salario.
Así, en medios privados se especula con la posibilidad de un dólar oficial a 12,50 pesos en una primera instancia. Dado que algunos sectores ya tienen sus precios calculados al valor del "contado con liqui", contarían con un cierto colchón en sus márgenes, pero la situación es muy diversa según la rama de actividad que se analice, de acuerdo a los comentarios de los empresarios.
A la indefinición sobre cuál será el tipo de cambio se suma la incertidumbre sobre la futura administración del comercio exterior. Tal como se anticipó, un representante del futuro ministro de Producción, Francisco Cabrera, viajó a Bruselas para negociar con la Organización Mundial del Comercio una extensión de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que deberán próximamente ser desmanteladas, según un fallo de esta organización.
La expectativa es que se logre esta prórroga, pero en caso contrario las empresas temen que las futuras autoridades, ante el faltante de dólares, se ven obligadas a establecer otros mecanismos de restricción como la aplicación de licencias, pagos anticipados o medidas paraarancelarias, entre otras.
Estas últimas tendrían una gran probabilidad, ya que en el mundo se han multiplicado las medidas paraarancelarias. Veinte años atrás se aplicaban unas 1.500 y en la actualidad llegan a 35.000. Los que más hacen uso de estas restricciones son, en orden, Estados Unidos, la Unión Europea y China. Brasil ocupa el quinto puesto y Argentina, a pesar que el gobierno enfatizó su política de protección a la industria, ocupa la posición cuarenta y dos.
Lo grave para las empresas, según anticipan sus directivos, es que de establecerse en lo inmediato un nuevo cambio de régimen, las obligaría a dedicar grandes esfuerzos para cumplir con la burocracia del comercio exterior, una circunstancia que previsiblemente acentuaría la retracción de las operaciones.
De esta forma se acentuarían problemas que ya de por sí son graves en sectores como el automotor - al respecto se señala que ha crecido de manera importante la desocupación en el cordón industrial de Córdoba - como así también en otros clave como el cluster de la maquinaria agrícola, seriamente afectados por la falta de componentes importados.
Finalmente y más allá de los problemas coyunturales, en el sector de comercio exterior cayó muy bien la idea que tiene Francisco Cabrera de crear una Agencia de Inversiones que incorporaría, en principio, a la Fundación Exportar. Es que el nuevo equipo económico es consciente que Argentina tiene que recuperar posiciones tanto para colocar sus productos como ser un país atractivo para invertir.




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