13 de diciembre 2001 - 00:00

Empresas dicen que les afectaría capital de trabajo

Las empresas de servicios públicos se oponen a un diferimiento generalizado de los vencimientos de las facturas, y el Ministerio de Economía no avanzó ayer en una iniciativa de esa naturaleza. En apariencia, la única recomendación que saldría del Palacio de Hacienda es que los pagos efectuados en forma electrónica sean computados al día en que se produjeron y no al momento en que el dinero se acredita en la cuenta de la compañía.

Las empresas de servicios consideran que un diferimiento generalizado no tiene sentido porque incluiría a clientes que están en condiciones de pagar, ya sea con efectivo, cheque o pagos electrónicos con tarjetas de crédito o de débito.

Los voceros empresarios sostienen que una prórroga para todos los usuarios afectaría el capital de trabajo de las compañías, incluyendo el pago de salarios y aguinaldos, y afectaría a los proveedores, dado que nadie parece hoy dispuesto a tomar créditos por no poder cobrar las facturas.

• Aprehensión

En forma coincidente, las empresas ofrecen una atención de cada caso en particular hasta que se regularice la situación, lo que incluiría la extensión del vencimiento para los jubilados que sean titulares del servicio y demuestren que no cobraron. Sólo por ahora, Telecom anunció que postergará el vencimiento a los jubilados hasta el 7 de enero, pero las demás compañías adoptarían el mismo criterio por lo que resta de este mes.

Aunque no hay porcentajes uniformes, en las empresas de servicios (eléctricas, telefónicas, gasíferas y servicios de aguas y cloacas) se admite que hasta las últimas medidas la mayor cantidad de facturas se venían pagando en efectivo. Esto se atribuye a cierta aprehensión en el público argentino a adherirse a los débitos automáticos o a realizar pagos por teléfono, Internet o cajeros automáticos.

• Crecimiento

Curiosamente, en las últimas dos semanas, lo que más creció fue el pago con cheques, aunque también hubo un fuerte impulso a la adhesión a los débitos automáticos y una triplicación en el número de usuarios que utilizaron las líneas ofrecidas por las empresas o los cajeros automáticos para abonar la factura. Pero, como se partía de un porcentaje muy discreto, estas modalidades de pago por ahora siguen siendo minoritarias.

No obstante, las empresas que tienen sucursales con atención al público confían en que, cuando puedan instalar las máquinas POS, los pagos se regularizarán.

Hay indicios de que por lo menos hasta la semana próxima algunas de las empresas de servicios públicos frenarán las intimaciones y los cortes de suministro, a la espera de que la situación se normalice y de que los asalariados terminen de percibir sus salarios, en muchos casos todavía impagos total o parcialmente.

Pero las empresas descartan la posibilidad de un diferimiento generalizado porque abriría la puerta a iniciativas como las del Ente Regulador Unico de la Ciudad de Buenos Aires y el diputado
Héctor Polino, que piden prorrogar los vencimientos «mientras dure la emergencia económica».

Como no se puede definir qué es la emergencia y mucho menos cuánto durará, esas iniciativas, de prosperar, podrían llevar al incumplimiento de todos los usuarios, incluso los que no tienen problemas de recursos, y derivarían en una situación de inviabilidad para las compañías de servicios públicos, acentuando las dificultades de la cadena de pagos en toda la economía.

Dejá tu comentario

Te puede interesar