Empresas no saben si podrán girar fondos
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Hay asesores legales de las empresas que opinan que si la restricción se aplica, se estarían violando los tratados bilaterales de protección recíproca de las inversiones firmados con los EE.UU., países europeos y latinoamericanos, y es posible que con este criterio se inicien, por lo menos, negociaciones con el gobierno para asegurarse de que la medida no se aplicará o se hará por un plazo muy breve.
Casualmente, fue Cavallo en 1991 el que desgravó las remesas de utilidades al exterior. Hasta esa fecha, el Impuesto a las Ganancias era de 33 por ciento, y los accionistas de una sociedad anónima debía pagar 17,5 por ciento más si remitían dividendos al exterior, mientras para las filiales de empresas internacionales, el gravamen sobre Ganancias era de 45 por ciento.
Cavallo bajó el impuesto a 30% y eximió de gravámenes a la remesa de utilidades. Pero ahora no se trata de un nuevo tributo, sino de la prohibición de enviar al exterior.
Hay algunos casos excepcionales, como el de Edenor este año, en que Electricité de France aumentó su participación accionaria y decidió no pagar dividendos, o como el de Esso, que aseguró que «en los últimos diez años la empresa invirtió 600 millones de dólares, obtuvo utilidades por menos de un tercio de esa cantidad y nunca se remitieron dividendos».
Pero para la mayoría de las empresas extranjeras se trata de una nueva preocupación que acentuaría en las casas matrices la incertidumbre generada en torno a la Argentina.


