Con negocios bajo el brazo. Así llegaron a la Argentina 18 empresarios rusos que, al menos de acuerdo a lo dicho por el embajador de Rusia en Buenos Aires, Evgeny Astakhov, están estudiando participar en al menos cuatro megaproyectos: la construcción de vagones ferroviarios (tanto para el mercado inter-no como para exportar), la electrificación de la línea Buenos Aires-Mar del Plata, del San Martín y la modernización del Belgrano; la construcción de barcos ultrarrápidos para el control de pesqueros furtivos en el litoral marítimo; la conversión a gas licuado de la flota de transporte público y el dragado de la Cuenca del Salado. La cabeza de la delegación empresaria, Araik Abramian, copresidente del CEAR (Consejo Empresario Argentino-Ruso), admitió que «estamos negociando con el gobierno su participación como socio en algunos de estos proyectos». Para eso se reunieron ayer por la mañana con el ministro de Planificación Julio De Vido, y hoy lo harán con su par de Economía, Roberto Lavagna. El empresario reveló que el proyecto del Salado requerirá una inversión de u$s 200 millones y el ferroviario de u$s 500 millones. Para buscar socios locales -al margen del Estado-se formaron seis comisiones en el Foro Empresario del CARI (Consejo de Relaciones Internacionales), de las que participan -entre otros-el Grupo Techint y Aeropuertos Argentina 2000. Se sabe que Eduardo Eurnekian está negociando su entrada en Rusia como operador de la terminal aérea de Moscú. También el grupo que encabeza Paolo Rocca está tratando de conformar una empresa mixta para producir en territorio ruso caños sin costura.
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