Sentado en uno de los sillones de la basílica de Luján, Néstor Kirchner recibe el saludo del obispo de esa ciudad, Rubén Di Monte, a quien se lo presentó Felipe Solá.
Después de un fin de semana en el Sur en compañía de hombres de la izquierda como Luiz Inácio Lula Da Silva o el entrevistador Horacio Verbitsky,Néstor Kirchner buscó ayer equilibrar tensiones visitando la bonaerense Basílica de Luján. Allí lo recibieron el arzobispo local, monseñor Rubén Di Monte, y el nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini. Pero no eran los únicos: también se advirtió entre los feligreses al banquero Raúl Moneta (ahora propietario de «Canal 9») y al periodista Daniel Hadad.
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Al poner en marcha las obras de restauración de la Basílica, Kirchner sostuvo que «hace falta mucha fuerza espiritual cotidiana» y « mucho sentido de solidaridad» para « retemplar lo que fue tan destemplado».
«Dios quiera que toda la fuerza que irradia la Basílica de Luján, toda su historia, la presencia de todos ustedes, nos den la fortaleza necesaria para llevar adelante esta Argentina en los tiempos que nos tocan vivir», concluyó en pías palabras. El jefe de Estado formuló estos conceptos en la reunión informal que encabezó en el interior del templo -en la sacristía-, tras firmar el contrato de adjudicación de la primera etapa de las obras de restauración que implicará una inversión de $ 4.905.268,45, en presencia del rector y cura párroco local, Jorge Torres Carbonell.
Asistieron y hablaron ante el público en el altar el gobernador bonaerense, Felipe Solá; los ministros Julio De Vido y Aníbal Fernández; el intendente de Luján, Miguel Prince (PJ); el vocero presidencial, Miguel Núñez, y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri, entre otros.
Solá pontificó: «La Virgen abre el corazón; genera fe, pasión, confianza y credibilidad a una Argentina que está peleando por salir de la desconfianza y la falta de fe».
Los funcionarios, entre ellos la esposa del gobernador, Teresa Solá, se dirigieron desde allí al restorán «L'Eau Vive», que administran las carmelitas de la orden Donum Dei.
Las tareas de remodelación, que fueron licitadas en junio pasado y adjudicadas en setiembre a la firma Teximco SA, fueron la respuesta del Ministerio de Planificación Federal, por Resolución 143, a los pedidos de la comunidad eclesiástica ante el riesgo de algún nuevo desprendimiento del veterano edificio. Se estima que los trabajos durarán 18 meses. Kirchner comparó la remodelación de la Basílica de Luján con los cambios que se necesitan en el país y dijo que se deberá transitar un «largo camino para devolverle a la Argentina el destino que merece». Observando las obras de restauración de la Basílica, Kirchner pidió que «la fuerza de Dios y de los rayos del amanecer irradien cada día un poco más fuerte para poder ir templando la construcción de la Argentina plural y solidaria que se está necesitando».
La reunión dio para mucho más de lo que fue la convocatoria original. El obispo local, Di Monte, mostró sus buenas relaciones con el gobierno de Kirchner, pero también con el de Buenos Aires. El reencuentro con Solá se dio después de una etapa de relaciones muy frágiles y hasta peleadas.
En cuanto a la presencia de Moneta, los movileros cómicos de «CQC» lograron interceptar al banquero para preguntarle quién lo había invitado. « Las autoridades», respondió secamente Moneta.
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