26 de septiembre 2003 - 00:00

En IDEA reclaman velocidad en reestructuración de deuda

Enviado especial Carlos de Bariloche --Los 200 empresarios que se congregaron en esta ciudad para participar del Precoloquio Patagonia del Instituto de Desarrollo Empresario Argentino (IDEA), se encontraron con una sorpresa desagradable en cuanto arribaron aquí: el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el ministro de planificación Federal, Julio De Vido, rechazaron a último momento su presencia en dos paneles especialmente organizados para sus exposiciones. Pese a estas ausencias, el encuentro arrancó con algunos pedidos clásicos y otros renovados de los ejecutivos.

Entre los principales temas, sobresalieron la necesidad de acelerar las negociaciones para salir del default, la importancia de reducir sustancialmente los niveles de evasión, mientras que también se escucharon propuestas para avanzar con modificaciones políticas al sistema electoral para evitar situaciones hegemónicas. «El default nos quita competitividad porque nos impide tener acceso a los mercados», explicó el presidente del evento, Miguel Kiguel, quien pidió que «la reestructuración de la deuda vaya a toda velocidad».

El ex secretario de Finanzas exigió que se respeten ciertos principios básicos, «más allá de quién esté en el gobierno»: una política fiscal prudente, política monetaria que asegure inflación baja y estabilidad macroeconómica. «Tenemos que seguir dentro de la economía de mercado, es la única posibilidad, pero en ese marco discutir cuál es el rol del Estado», señaló.

• Necesidad

El presidente del Banco Patagonia Sudameris, Jorge Stuart Milne, coincidió en la necesidad de avanzar con la reestructuración de la deuda: «Debemos plantear un horizonte claro para los inversores, porque de otra forma, será muy difícil crecer después de 2004». Por su parte, Amadeo Vázquez, titular de Telecom-Argentina, observó que «para junio del año que viene será más fácil terminar de resolver la negociación con acreedores, porque el gobierno ya habrá superado todas las elecciones y otras discusiones clave que quedan hasta fin de año, como el presupuesto». «Al lado de la propuesta de Lavagna, nosotros somos Gardel», bromeó Vázquez, haciendo referencia a la quita de 75% que ofreció el equipo económico frente a la de «apenas» 45% que negoció Telecom con sus acreedores hace tres meses.

Otros fueron todavía más duros, como el caso del economistajefe de FIEL, Juan Luis Bour, que calificó a la oferta como «inconsistente». Más allá de las cuestiones políticas y macroeconómicas, muchos empresarios se preguntaban en el pasillo del Llao-Llao cuál era el motivo del faltazo de los funcionarios nacionales: « Como a De Vido no le fue bien en Diputados con el tema tarifas, se ve que prefiere no aparecer», razonaban algunos. También se mencionó, con algo de estupor, que varios ministros y hasta el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, comprometieron su presencia a un evento que la Unión Industrial Argentina (UIA) está organizando en Jujuy para la semana próxima. En su exposición durante el primer panel de la tarde, el presidente de Unilever de la Argentina, Luis Mario Castro, planteó como un tema central «la modificación de los sistemas de elección para asegurar que las fuerzas minoritarias también tengan presencia en los distintos niveles de gobierno». También reclamó «una vuelta a las instituciones». «Puede parecer muy obvio -recalcó Castropero es la receta que aplican los países exitosos». Hubo un acuerdo tácito por evitar críticas directas para el gobierno. Muchos de los hombres de negocios aquí presentes justificaron la eventual falta de planes de un largo plazo o de un plan económico, por el hecho de que «aún se está trabajando en un contexto de crisis».

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