El euro superó ayer, por primera vez en su historia, los $ 5 para la venta en el mercado local impulsado por la fuerte caída del dólar a nivel mundial. Sin embargo, los principales operadores de divisas sostienen que el volumen negociado continúa muy bajo en comparación con la divisa norteamericana.
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Como señala Alfredo Piano, titular del banco que lleva su nombre, «lo que está bajando es el dólar, no es que está subiendo el euro por que Europa también tiene sus problemas».
En la Argentina, a diferencia de lo que pasa con la cotización del dólar que es monitoreado por el Banco Central, el euro acompañó esta tendencia y subió más de 10 centavos de peso para cerrar, en promedio, en $ 4,99 en las casas de cambio.
Para Gustavo Quintana, operador de Hernán López León, esto se debe a que «el mercado local de euro es completamente receptor. No se puede influir en el precio internacional». Este no es el caso con el dólar, donde el Banco Central interviene en la plaza diariamente para mantener a la divisa en torno a $ 3,15 para la venta.
En la actualidad, las operaciones en euro representan entre 5% y 15% del total negociado en divisas por las casas de cambio. Este porcentaje es levemente menor a la tendencia mundial, donde 43% de las operaciones que se realizan son en dólares, mientras que 19% son en euros. El restante 38% es en otras monedas, como el yen y la libra esterlina, divisas casi sin volumen en la Argentina.
Según Piano, «en la actualidad hay muchas personas que ganan entre $ 2.500 y $ 4.000. Esto no les alcanza para comprarse una casa, pero sí para viajar, por lo que necesitan la divisa». Además, señala que en su entidad, al tener márgenes de ganancias chicos (diferencia entre lo que se paga por la compra y la venta), sus operaciones entre el euro y el dólar están divididas por la mitad.
Sin embargo, éste es un caso excepcional ya que, por lo general, el diferencial entre compra y venta en las casas de cambio no baja de 3%. Incluso ayer, en el microcentro, algunas entidades ofrecían la moneda única a $ 4,50 para la compra y $ 5 para la venta, lo que representa un spread de más de 11%.
Esto, explica Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios, se debe a que «ante la volatilidad que viene mostrando el euro y la poca liquidez en el mercado, los operadores necesitan una brecha mayor que con el dólar para asegurarse no salir perdiendo». Además, entre los cambistas circula una frase que explica claramente la sensación en las mesas de dinero: «Río revuelto, ganancia de pescadores».
También influye el hecho de que el precio en las pizarras tiene una doble conversión. Es decir, de pesos a dólares y luego de dólares a euros. Además, los cambistas no esperan que esta brecha se achique. El problema es que esta diferencia suele ahuyentar a algunos inversores aunque los operadores resaltan que esto se da cada vez menos.
Lo que ningún operador se anima a proyectar es hasta qué valor llegará la divisa europea. Quintana resalta que «en el corto plazo continuarán las fuertes oscilaciones, pero que a largo plazo se deberá tomar una medida para frenar esta apreciación», ya que influenciará negativamente en la economía europea.